Ir al contenido principal

A escondidas



Reposan en algún rincón que ya tengo olvidado, pero cada noche cuando deposito mi cuerpo sobre el colchón, instintivamente se retozan junto a mis lágrimas, vertidas sobre mis mejillas. Líquido transparente salado que mis ojos emiten a escondidas de mi razón, mientras mi mente duerme. Y en la madrugada me baño en lágrimas y me seco con vosotras hasta que os vuelvo a esconder, bien al fondo de mi misma. El sueño tarda en volver a aparecer; la luna me acompaña entonces en la soledad de este silencio que sólo mi débil respiración se atreve a romper. Y, otra noche más, yo he ganado este juego y vosotras seguís a escondidas.

Comentarios

  1. Suena a una batalla complicada con frecuencia diaria....
    ...gánela siempre señorita Ardid! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos tenemos batallas internas contra las que luchar, sólo que unas son más complicadas que otras.
      Un placer contar contigo, Poeta de Botella. ;)

      Eliminar
  2. Mientras haya un siguiente amanecer, porque podría ser peor, mucho peor.

    muá.

    ResponderEliminar
  3. En cambio las lágrimas nunca se esconden.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Volver a levantarnos salga o no el sol a la manyana siguiente es un poco ganar la partida... no tanto ocultar nuestro dolor, que siempre es menos cuando lo compartimos en vez de llevarlo a escondidas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como yo me suelo decir: "No hay nada bajo el sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer"
      Beijinhos ;)

      Eliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

LAS CONSECUENCIAS

EL HIJO Desde el quicio de la puerta observaba como yacía en su ancho sofá, ligeramente inclinado hacia atrás, mientras hojeaba el periódico del día. Yo no entendía cómo aún malgastaba esa porción de dinero cuando podías tener acceso a toda esa información a través de una pantalla. Pero allí estaba él, leyendo detenidamente, las particularidades escabrosas del mundo. Desde hacía días me movía entre la desconfianza y la absurdez. Y aunque ganaba siempre esta última, el ronroneo de que algo no marchaba bien iba y venía a mi cabeza. Marchó el viernes pasado con su ligera maleta y el pasaporte en la mano alegando que había surgido un imprevisto, de difícil reparación, recalcó, en una de las fábricas que su compañía tenía repartidas por el mundo, y requerían su presencia. Y allí nos quedamos mi madre y yo, sentados en la mesa de comedor, frente a una cena que siempre era hecha con esmero y cariño. No recuerdo que ella pronunciara palabra. Limpió sus labios con una servilleta de lino y emitió…

Somos efímeros. Haz que seamos eternos.

Quiero que tus manos dibujen mis curvas, cuenten mis lunares, obvien mi celulitis, mis cicatrices. Quiero que lamas cada rincón para que después tus labios sepan a nosotros. Quiero que me erices la piel sin necesidad de hielo ni desnudar mi alma. Quiero que tu voz sobre mi oído sea solo mía. Que tu lengua sobre mi clavícula provoque mi primer orgasmo. Quiero que diluvie ahí fuera para templar los calores que evocamos el uno frente al otro. Quiero que me recorras con mimo y salvajismo. Quiero que remuevas mi cuerpo. Prometo sacudirte el tuyo hasta agotarte de ti mismo. Quiero que tu boca sepa a mis labios, que mi lengua absorba tus sudores. Quiero que nos deseemos. Dentro. Fuera. En nuestros cuerpos. Quiero que folles mi mente para desear que nos lo hagamos mutuamente. Quiero calmar mis ansias, mis calores, mi pasión desmedida. No valores esta primera vez. Las mejores veces vendrán después. Quiero que despiertes mi cuerpo de este letargo, que recuerdes a cada una de mis células que su …

Carta de despedida a un desconocido

Buscando palabras que no consigo encontrar para ti, cuando tantas veces te he inundado con ellas. Pensamientos caóticos, sentimientos incoherentes, deseos irrefrenables. Y ahora lo único que consigo encontrar son lágrimas derramadas borrando estas letras. Un adiós de almohada es lo que hemos tenido, cuando ni siquiera llegamos a tener un hola de mirada traviesa. Un adiós de las siete de la mañana silencioso, oculto, misterioso, como fue y será siempre tu presencia, como te gustó que fuera. Hubo tantas despedidas, pero duele saber que ésta es la definitiva, que ya no habrá miradas atrás, ni conversaciones nocturnas.
Dos vidas tan opuestas que el capricho de la vida quiso unir para volver a desunir sin oportunidad ni opción. Un esperar nada y la nada es lo que hemos obtenido.
Recuérdalo siempre: "soy lo que quieres que sea al igual que tú eres lo que yo imaginaré que eres".

Lo que dueles, joder.

-----------------
El ladrón de sueños