Ir al contenido principal

A escondidas



Reposan en algún rincón que ya tengo olvidado, pero cada noche cuando deposito mi cuerpo sobre el colchón, instintivamente se retozan junto a mis lágrimas, vertidas sobre mis mejillas. Líquido transparente salado que mis ojos emiten a escondidas de mi razón, mientras mi mente duerme. Y en la madrugada me baño en lágrimas y me seco con vosotras hasta que os vuelvo a esconder, bien al fondo de mi misma. El sueño tarda en volver a aparecer; la luna me acompaña entonces en la soledad de este silencio que sólo mi débil respiración se atreve a romper. Y, otra noche más, yo he ganado este juego y vosotras seguís a escondidas.

Comentarios

  1. Suena a una batalla complicada con frecuencia diaria....
    ...gánela siempre señorita Ardid! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos tenemos batallas internas contra las que luchar, sólo que unas son más complicadas que otras.
      Un placer contar contigo, Poeta de Botella. ;)

      Eliminar
  2. Mientras haya un siguiente amanecer, porque podría ser peor, mucho peor.

    muá.

    ResponderEliminar
  3. En cambio las lágrimas nunca se esconden.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Volver a levantarnos salga o no el sol a la manyana siguiente es un poco ganar la partida... no tanto ocultar nuestro dolor, que siempre es menos cuando lo compartimos en vez de llevarlo a escondidas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como yo me suelo decir: "No hay nada bajo el sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer"
      Beijinhos ;)

      Eliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

Sin definir

Me hubiera gustado dejar algún texto, pero el día no ha sido muy bueno. La verdad es que hay días que sería mejor no levantarse. Os dejo por unos días. Voy a perderme entre playas y bosques, ruinas de otros tiempos, pasadizos a otros mundos, atardeceres con ojos a medio abrir y, tal vez, locuras de corazón. Espero volver con aires renovados, inspiración a borbotones y medias sonrisas sin descubrir. Besos a tod@s. Entrad en septiembre con recuerdos veraniegos y esperanza de próximas escapadas.

Fluir

Mis nalgas rozan tu cuerpo mientras te dirijo una mirada de disculpa. Tu mano permanece sujeta a una copa de vino y en tu mirada vislumbro la rabia por sentirme y no tenerme. Mis tacones se van alejando de ti y con cada peldaño que desciendo mi minifalda es agitada como si el viento deseara revelar mis secretos. Nos separan algunos metros, pero siento el calor de tu mirada en mi entrepierna. Veo tus susurros en la oreja de otra, tus labios acariciando su piel, tu sonrisa traviesa, pero tu mirada fija en mí, en mis ojos; divisando cómo muerdo mis labios, cómo muevo mis caderas al compás de la música. Tal vez tu mano empiece a descender y tal vez veas pasar mi trasero cerca del tuyo; tal vez te susurre desde la distancia “mis labios hubieran deseado a los tuyos”; tal vez hubieras agarrado mi mano, hubieras girado mi cuerpo y me hubieras robado un beso lento, sabroso, caliente, húmedo. Sin embargo, aquí seguimos, separados por cuerpos embriagados de alcohol, pero carentes de pasión. Dejo...

Querido diario

Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía.  Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...