Desde su balcón empieza a ver
como el sol busca tímidamente la protección de la montaña para acabar
realizando una desaparición sensual y provocadora. Ella se encuentra acompañada
de una ligera música chill out y un libro de tapas duras entre sus piernas desnudas,
aún blanquecinas. Mueve nerviosamente los dedos de sus pies, decorados en un
tono malva oscuro. Con su mano derecha, hace tirabuzones en su larga melena
ondulada. El calor sofoca su cuerpo que ella cada vez va aligerando más de
ropa. Se adentra en la lectura sólo con un culote interior y un sujetador
negro. Mientras sus ojos recorren las líneas, su mano derecha acaricia
lentamente su muslo con la yema de sus dedos. Ésta sube discretamente hasta su
tripa e interfiere entre sus pechos. Su mano abierta acoge su pecho y lo
aprieta con suavidad. Esta vez su mano recorre el camino a la inversa: baja por
su escote, tropieza con su piercing y se introduce sutilmente por debajo de su culote.
El libro golpea contra el suelo, mientras el ruido oculta los jadeos que salen
de su garganta.
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
Qué ganas tenía de volver a leerte y más de leer una entrada de este tipo! Se te ehca de menos
ResponderEliminarUn abrazo!
Muchas gracias, niño. Últimamente parece que la inspiración se ha echado a dormir. Beijinhos. ;)
EliminarMuy interesante...
ResponderEliminarGracias desconocid@. ;)
EliminarMuy bien, pero has acabado muy pronto (...el relato) ;)
ResponderEliminarTengo que trabajar muchas cosas y por aprender.
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