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Provocación

Desde su balcón empieza a ver como el sol busca tímidamente la protección de la montaña para acabar realizando una desaparición sensual y provocadora. Ella se encuentra acompañada de una ligera música chill out y un libro de tapas duras entre sus piernas desnudas, aún blanquecinas. Mueve nerviosamente los dedos de sus pies, decorados en un tono malva oscuro. Con su mano derecha, hace tirabuzones en su larga melena ondulada. El calor sofoca su cuerpo que ella cada vez va aligerando más de ropa. Se adentra en la lectura sólo con un culote interior y un sujetador negro. Mientras sus ojos recorren las líneas, su mano derecha acaricia lentamente su muslo con la yema de sus dedos. Ésta sube discretamente hasta su tripa e interfiere entre sus pechos. Su mano abierta acoge su pecho y lo aprieta con suavidad. Esta vez su mano recorre el camino a la inversa: baja por su escote, tropieza con su piercing y se introduce sutilmente por debajo de su culote. El libro golpea contra el suelo, mientr...

Demasiadas camas y un solo pensamiento

Cinco pares de ojos, tres camas distintas. Me escondo bajo brazos ansiando encontrar algo que hace tiempo ya se perdió entre las olas de este inmenso océano que te esconde. Te busco en otros labios, en otras caricias, en otras miradas, pero reconozcámoslo ninguno es comparable a ti. Te llevaste contigo esta puta inspiración que se arranca a jirones de las yemas de mis dedos, la emoción de tus palabras retumbando en mi cabeza, el palpitar de mi corazón al verte llegar. Aquí quedaste la indiferencia, la brújula que ya no apunta al norte, el dolor de la pérdida lenta y las palabras vacías. Tú continúas con esa vida de sonrisas eternas, de palabras llenas de proyectos. Ahora sigues el camino de la realidad. ¿Qué palabras fueron las reales, las que dedicaste a mis oídos o las que endulzan otros corazones? Dichoso el destino que te trae y te lleva de mi camino.

Una ficción real, casi palpable.

Me situé al otro lado, en un rincón oculto por las sombras de las nubes que acompañaron el día. Vi tu mirada perdida, algo inquieta. Estabas rodeado de gente que iba y venía hacía ti con palabras bonitas, deseos de un futuro prometedor, a lo que tú respondías con un humilde "gracias". Estabas muy guapo con ese traje negro. Permanecí callada, ausente en la distancia, arropada por las ramas de un viejo olivo que hacía algunas semanas le habían arrebatado su vestimenta. En esos momentos, se arremolinaban a tu alrededor como un último intento de sacarte de aquella locura. Llevaba puesto el vestido negro ajustado, el que me marca todas las curvas, que sólo con verlo siempre acababa tirado en el suelo, sin importar dónde estuviéramos. Sé que el protocolo no recomienda el negro para estas ocasiones, pero mi corazón está de luto. La hora estaba próxima. Las lágrimas se derramaban por mis mejillas, aunque mis ojos se ocultaban detrás de unas grandes gafas de sol, aunque tanto éste co...

Carta de despedida a un desconocido

Buscando palabras que no consigo encontrar para ti, cuando tantas veces te he inundado con ellas. Pensamientos caóticos, sentimientos incoherentes, deseos irrefrenables. Y ahora lo único que consigo encontrar son lágrimas derramadas borrando estas letras. Un adiós de almohada es lo que hemos tenido, cuando ni siquiera llegamos a tener un hola de mirada traviesa. Un adiós de las siete de la mañana silencioso, oculto, misterioso, como fue y será siempre tu presencia, como te gustó que fuera. Hubo tantas despedidas, pero duele saber que ésta es la definitiva, que ya no habrá miradas atrás, ni conversaciones nocturnas. Dos vidas tan opuestas que el capricho de la vida quiso unir para volver a desunir sin oportunidad ni opción. Un esperar nada y la nada es lo que hemos obtenido. Recuérdalo siempre: "soy lo que quieres que sea al igual que tú eres lo que yo imaginaré que eres". Lo que dueles, joder. ----------------- El ladrón de sueños

Juego de niños

Aparecimos de la nada, cada uno con su papel cuidadosamente seleccionado, el de ser nosotros mismos. El escenario, este humilde tablón infinito que por desgracia no conoce de barreras ni de horarios. Buscando huecos a deshoras. Palabras robadas entre susurros por miedo a ser escuchados por el viento. Vivir entre falsas sonrisas, despertares equivocados, más palabras, cuan falsas pueden llegar a ser. ¿Dónde está el límite de lo deseado y de la realidad? ¿Acaso, creemos que esta vez estas dos piezas del juego van a ser empujadas hacia el mismo lado o simplemente es una pantalla que nos hemos encargado de empañar para distorsionar nuestra propia realidad? ¿Dónde está el juego? En aquel que no es capaz de reconocer y afrontar lo que ven sus ojos o diferenciar su propia visión de la historia o en este otro que a pesar de todo hace caso omiso a reglas, dictaduras, razonamientos, lógicas, realidades y sigue esperando un futuro que nunca acontecerá, mientras aguarda escondido al ver un present...

Cita a ciegas

Él llegó con antelación para comprar su entrada para la sesión nocturna del único cine de la ciudad. La película seleccionada no la recordaba, me comentó. Una de éstas que lleva varias semanas en cartel y quedan relegadas a una pequeña sala, donde asisten dos o tres espectadores por sesión. Optó por la última fila, en el rincón, justo debajo del proyector, quedando resguardado del foco de luz que proyectaba las imágenes. Los próximos estrenos empezaron a aparecer en la pantalla. El crujir de la puerta sonó. Unos finos tacones de salón resonaron en las escaleras. Piernas desnudas hasta mitad del muslo. Una minifalda gris escondía su desnudo. Un fino jersey de cuello alto blanco. Sus miradas se entrecruzan. Ambos sonríen. Lentamente, mostrando cada roce de sus muslos a su compañero se dirige hasta su asiento. Él se incorpora para cederle el paso hasta el asiento de dentro, más resguardado de miradas indebidas. Intencionadamente, ella roza el exterior de su pene con su trasero que ya se ...

Mi castigo, mi condena

Y todos pagamos por nuestros malos pensamientos, por nuestros errores, por el dolor repartido a nuestro alrededor. De nada sirve que el día treinta y uno quememos el sufrimiento porque éste seguirá perdurando en nuestro pensamiento y en el de aquellos que fueron diana de inconscientes flechas de dolor. Rompes fotos en mil pedazos para borrar un pasado que una vez existió, pero cierra los ojos y piensa que inspiró cada una de ellas: momentos de improvisación, de locura, bajo el hechizo de su encantamiento. Búscate entre letras perdidas y conversaciones guardadas, porque de tanto desear encontrarte acabaste olvidando el porqué de esta búsqueda. Ni eres, ni fuiste, ni serás más que la sombra de un perfil mal diseñado. Una acumulación de caos que perdió el camino de tanto esperar en la estación por un tren sin destino ni confirmación, que nunca pasaría por esta parada llena de incertidumbre y polvo de sentimientos. Y cumple el castigo de tu condena bajo la sombra de nuevos temores que t...