Y todos pagamos por nuestros malos pensamientos, por nuestros errores,
por el dolor repartido a nuestro alrededor. De nada sirve que el día treinta y
uno quememos el sufrimiento porque éste seguirá perdurando en nuestro
pensamiento y en el de aquellos que fueron diana de inconscientes flechas de
dolor. Rompes fotos en mil pedazos para borrar un pasado que una vez existió,
pero cierra los ojos y piensa que inspiró cada una de ellas: momentos de
improvisación, de locura, bajo el hechizo de su encantamiento. Búscate entre
letras perdidas y conversaciones guardadas, porque de tanto desear encontrarte
acabaste olvidando el porqué de esta búsqueda. Ni eres, ni fuiste, ni serás más
que la sombra de un perfil mal diseñado. Una acumulación de caos que perdió el
camino de tanto esperar en la estación por un tren sin destino ni confirmación,
que nunca pasaría por esta parada llena de incertidumbre y polvo de
sentimientos. Y cumple el castigo de tu condena bajo la sombra de nuevos
temores que te susurran cada noche detrás de unos párpados a medio cerrar.
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
buah! pasa de miedos nuevos...no te pegan para este 2012!;)
ResponderEliminarMedia verónica!:)
Una mitad que se hunde en un océano oscuro. En una fosa abisal que poco puede sino cobijar entre sus frias aguas los lamentos más oscuros del hombre.
ResponderEliminarBueno, esto si que es nuevo!!!! Gracias por la invitación...
ResponderEliminarQue comiences un muy buen año!!!!!!
Besos
Poetadebotella. Ya no sé ni lo que me pega. ;)
ResponderEliminarSymmetry. No lo hubiese descrito mejor.
La Novia. A ti, por pasarte. ;) ¡Ojalá! Que en 2012 vuestros sueños sean una realidad.
Una vez más, un texto increíble.
ResponderEliminarCoincido contigo, pero tal vez sea el momento de reinventarse.
Un Beso :)
Eso iba a decir, que las cosas cambien para el 2012 :)
ResponderEliminarlo mejor este año.
ResponderEliminarTal vez sea el momento, Nelly. Besos.
ResponderEliminarEn tres semanas mi vida cambiará, Miqui, sólo depende de que sea para bien.
SweetElizabeth. El tiempo lo dirá.
Espero que el cambio haya llegado o este en ello..
ResponderEliminar