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Cita a ciegas

Él llegó con antelación para comprar su entrada para la sesión nocturna del único cine de la ciudad. La película seleccionada no la recordaba, me comentó. Una de éstas que lleva varias semanas en cartel y quedan relegadas a una pequeña sala, donde asisten dos o tres espectadores por sesión. Optó por la última fila, en el rincón, justo debajo del proyector, quedando resguardado del foco de luz que proyectaba las imágenes. Los próximos estrenos empezaron a aparecer en la pantalla. El crujir de la puerta sonó. Unos finos tacones de salón resonaron en las escaleras. Piernas desnudas hasta mitad del muslo. Una minifalda gris escondía su desnudo. Un fino jersey de cuello alto blanco. Sus miradas se entrecruzan. Ambos sonríen.
Lentamente, mostrando cada roce de sus muslos a su compañero se dirige hasta su asiento. Él se incorpora para cederle el paso hasta el asiento de dentro, más resguardado de miradas indebidas. Intencionadamente, ella roza el exterior de su pene con su trasero que ya se encuentra un poco motivado.
Intercambian primeras impresiones al oído. Un beso lento y apasionado para subir la temperatura. Él coloca su mano izquierda en el muslo derecho de su compañera de cita. Ella le confiesa al oído la falta de ropa interior bajo su falda. La excitación de él va en aumento. Cinco filas más adelante se escuchan las risas de una pareja. Su mano asciende con las yemas de sus dedos desde la rodilla hasta su clítoris, que lo recibe gustosamente, excitado por la situación. Ella cierra sus ojos mientras se abandona al placer de disfrutar, responsabilidad de su compañero de fantasías. Muerde sus labios guardando sus gemidos, controlando para que no sean públicos.
Su mirada se relaja. Su sonrisa se plasma. Cuidadosamente usa sus dos manos para bajar la cremallera de su compañero, el cual también ha facilitado su labor al dejar al descubierto su pene. Algunas miradas se dirigen hacia ellos y discretamente observan la evolución de una película que no recuerdan. Ella utiliza su mano para excitarle y ve como ésta va en aumento. Ella más osada se agacha para coger algo de su bolso y aprovechar para saborear el pene de su compañero durante varios segundos haciendo que su placer alcance cotas extremas, ante el morbo, la gente, el momento, la fantasía. Una cita a ciegas de fantasía.

Comentarios

  1. Genial tu blog! Me ha encantado :D Te invito a pasarte por el mío y si te gusta no dudes en seguirme!

    Saludos, vintangel.blogspot.com

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    1. Gracias por pasarte, Ángel. Me alegra de que te haya gustado. Ya me he dado un par de vueltas por el tuyo. ;)

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Confesó

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