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Entradas

Sin previo aviso

No avisó. No dejó nota en el frigorífico. Ni siquiera una llamada de advertencia. Preparó una pequeña maleta y antes de cruzar el umbral, echó la vista hacia la casa que la había cobijado en los últimos cinco años. La que ella había considerado su hogar hasta hace aproximadamente un año, cuando todo cambió. Él tampoco le avisó. De repente, un día, ella se dio cuenta que sus ojos no guardaban el cariño que antes le profesaban. Las caricias se distanciaron al igual que él, cada vez más distante, más desconocido.  Ella tardó en aceptarlo, pero el amor al igual que viene se va, sin avisar, sin poder evitarlo. Él no era el culpable, solamente pasó, al igual que las cosas que tienen que pasar: un accidente de tráfico, un error en el informe de administración. Siempre atento, siempre trabajando para evitar la más mínima incidencia, pero, un día de repente, sucede y todo cambia, tu propia visión de las cosas cambia. Y, ahora, ella, dolida, triste, cierra aquella puerta por última vez, es...

Personajes en busca de autor

Tú, esculpido por los vientos del Mediterráneo. Cincel de plata perforando los surcos musculares dorados por el sol. Yo, piel transparente como el agua del riachuelo, que desciende directamente desde la montaña. Nos hizo coincidir en este universo del caos; dos seres, dueños de las palabras, inexpertos de la razón. Él sólo fue el guionista de esta historia, un simple dactilógrafo de nuestras conversaciones. Las palabras fueron nuestra conexión. Miradas silenciosas plasmadas a través de la hoja. Sin embargo, nos dejó aquí olvidados y ahora ninguno de los dos sabe cómo continuar. Somos meros personajes en busca de un autor que les indique el siguiente paso, ¿tú quieres ser mi autor, caos?  Nota: El título de esta entrada se debe al libro "Seis personajes en busca de autor", de Luigi Pirandello. Es una obra de teatro que leí hace bastantes años.  

Abstinencia de Palabras (reeditada)

Los primeros rayos del sol se perfilaban a través de la ventana. Ella se removió en la cama y restregó sus ojos, sin desmaquillar. La melena revuelta. Una vieja camiseta que alguien olvidó, hacía las veces de pijama. Así, sostribada en el perfil del balcón, desperezándose, perdía su mirada en el horizonte del Mediterráneo. Le gustaba pensar que su "otro yo" se perdía a lo lejos, en otra vida, en otros territorios, en otras lenguas. Hacía meses que la abstinencia formaba parte de su vida; decidió que el amor sólo era para valientes y ella ya estaba llena de consecuencias de guerras anteriores. Optó por la abstinencia sexual cuando ya no fue capaz de recordar los nombres ni las caras de aquéllos con quien había compartido tan íntimo momento. Y, las palabras, refugio de su soledad, se iban despidiendo cortésmente de las yemas de sus dedos. Y, sabéis, ésta era la abstinencia más dura y cruel que sufría mientras su mirada se perdía con el oleaje .  -----------------------------...

Triste belleza

     Cuando la conocí rozaba los sesenta. En su rostro no había marcas de una belleza juvenil, sin embargo, aquellos ojos marrones, tan intensos, profundos, hacían prever que hubo un tiempo en que fueron bellos, más de los que en ese momento eran capaces de transmitir. Me enseñó sus mejores recuerdos a través de las imágenes tomadas por viejos amantes, de los cuales ahora sólo era capaz de recordar el olor de sus despertares y el sabor de sus lágrimas cuando ella los veía partir de su lado. Aquella mujer solía decir que la lágrima derramada por cada uno de ellos era distinta, como fue el amor que sintió por esos chicos, siempre a su manera. Nunca pudo retenerlos.        No fue una chica llamativa, aunque ella solía decir que su época más linda fue alrededor de los treinta; será porque fue cuando dejó de ser una niña para empezar a sentirse una mujer. Pero ni aquella mirada penetrante ni la dulzura de sus gestos fueron nunca suficient...

Sueños de medianoche

Nos escondimos en aquel viejo cuarto, tras las escaleras de la segunda planta, después de la sala de ordenadores de los de segundo de carrera, ¿te acuerdas? Dos pares de vaqueros tirados sobre el suelo. Mi camiseta sobre el pomo de la puerta. La tuya, sobre la pila de viejas CPU, de una generación ya olvidada. El aire la ondeaba como la bandera de un barco pirata reclamando su territorio. Golpeaste mi espalda contra la puerta, sujetando con firmeza mis brazos por las muñecas, quedando a tu merced. Me clavaste tu mirada con tal intensidad, que aún hoy sólo necesito cerrar los ojos para sentirla sola para mí. Me susurraste al oído derecho que cerrara los ojos y cuando mis párpados se bajaron sentí tus labios recorrer lentamente mi cuello hasta la clavícula, haciendo estremecer todo mi cuerpo. Tu lengua saboreó mis pezones haciéndolos endurecer. Ibas bajando hacia mi ombligo; tus manos acariciaban las curvas de mi cuerpo. Sutilmente retiraste la última pieza que cubría mi cuerpo, quedan...

Reencuentro

    Una chica morena, de estatura media, se apoyaba en la puerta del conductor. La mirada perdida en el horizonte. Las uñas clavadas en la palma de la mano para recuperar el control sobre su mente. El dolor la trasladaba a la realidad, impedía que su mente divagara por fantasías imposibles de realizar. Ni siquiera se percibió de la presencia de él hasta que sus labios pronunciaron su nombre: Mika???     Ambas miradas se cruzaron; el nerviosismo de ella que estudiaba sus propias palabras, la curiosidad de él porque ella desapareció de su vida al igual que ahora repentinamente la tenía delante de sus ojos. Él esperó pacientemente a que ella articulara las primeras palabras: "Siento haber desaparecido de tu cama", dijo torpemente.     Él se apresuró a interrumpirla; no quería falsas excusas, de ella, no. Sin embargo, ella acercó sus dedos hacia los labios de él para hacerlo callar y con la mirada le suplicó una oportunidad, sólo una, la necesita...

Foto-Expresión III

Ésta es mi ciudad.     A falta de buenos escritos (o de escritos a secas), habrá que recurrir a la fotografía para hacer alguna entrada y que no parezca esto un viejo cementerio en el olvido. Al igual que las anteriores carecen de Photoshop (por no instalarlo, porque lo tengo por aquí dando vueltas). Espero que os gusten.