Ir al contenido principal

Reencuentro

    Una chica morena, de estatura media, se apoyaba en la puerta del conductor. La mirada perdida en el horizonte. Las uñas clavadas en la palma de la mano para recuperar el control sobre su mente. El dolor la trasladaba a la realidad, impedía que su mente divagara por fantasías imposibles de realizar. Ni siquiera se percibió de la presencia de él hasta que sus labios pronunciaron su nombre: Mika???
    Ambas miradas se cruzaron; el nerviosismo de ella que estudiaba sus propias palabras, la curiosidad de él porque ella desapareció de su vida al igual que ahora repentinamente la tenía delante de sus ojos.
Él esperó pacientemente a que ella articulara las primeras palabras: "Siento haber desaparecido de tu cama", dijo torpemente.
    Él se apresuró a interrumpirla; no quería falsas excusas, de ella, no. Sin embargo, ella acercó sus dedos hacia los labios de él para hacerlo callar y con la mirada le suplicó una oportunidad, sólo una, la necesitaba.
    -"Fui una cobarde. Salí corriendo de tu cama a escondidas porque no fui capaz de afrontarlo. Tuve medio, miedo de lo que empezaba a sentir por ti; de no poder controlarme a mí misma."

    -¿Y qué ha cambiado para que ahora estés aquí?, preguntó él.

  -No ha cambiado nada. Por eso estoy aquí. Tu presencia inunda mi pensamiento cada noche; mi memoria ha retenido cada curva de tus músculos para invadir mis mejores sueños. Pero, no me basta con recuerdos.  Deseo poder perderme en tus ojos, besarte a cada instante, resguardarme entre tus brazos, acariciar cada poro de tu piel morena.
   El silencio se apoderó de la escena. Ella, avergonzada por la huída. Él, analizando la dulzura de cada sílaba.

Comentarios

  1. Esas segundas oportunidades... ¿Volverá todo a ser como antes?
    Un beso :)

    ResponderEliminar
  2. No suele gustar lo de las segundas oportunidades, pero, en el fondo, digo yo: ¿Qué es la vida sino una sucesión de infinitas oportunidades de todo?

    ResponderEliminar
  3. 'Analizando la dulzura de cada sílaba'
    Me encanta :3

    ResponderEliminar
  4. que tierno, ha sido genial, y mas genial aun que tu escribas coas asi, tan bonitas :)
    Un saludo y abrazo :D

    ResponderEliminar
  5. Yo también me autolesiono para poder concentrarme. Mi dolor favorito es morderme la boca por dentro.

    ResponderEliminar
  6. Sólo es invencible el miedo que no se sabe que se tiene. Reconocerlo es ponerlo de rodillas ante tí y andar la mitad del camino par superarlo. Fácil que el resto de la travesía sea más bonita y en compañía seguro.

    ResponderEliminar
  7. Es un texto muy tierno, me encanta. ¡Te leo! Un saludo!

    ResponderEliminar
  8. Un placer pasar por tu casa,
    si te gusta la poesía te invito a mi blog.
    que tengas una feliz semana.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

LAS CONSECUENCIAS

EL HIJO Desde el quicio de la puerta observaba como yacía en su ancho sofá, ligeramente inclinado hacia atrás, mientras hojeaba el periódico del día. Yo no entendía cómo aún malgastaba esa porción de dinero cuando podías tener acceso a toda esa información a través de una pantalla. Pero allí estaba él, leyendo detenidamente, las particularidades escabrosas del mundo. Desde hacía días me movía entre la desconfianza y la absurdez. Y aunque ganaba siempre esta última, el ronroneo de que algo no marchaba bien iba y venía a mi cabeza. Marchó el viernes pasado con su ligera maleta y el pasaporte en la mano alegando que había surgido un imprevisto, de difícil reparación, recalcó, en una de las fábricas que su compañía tenía repartidas por el mundo, y requerían su presencia. Y allí nos quedamos mi madre y yo, sentados en la mesa de comedor, frente a una cena que siempre era hecha con esmero y cariño. No recuerdo que ella pronunciara palabra. Limpió sus labios con una servilleta de lino y emitió…

Somos efímeros. Haz que seamos eternos.

Quiero que tus manos dibujen mis curvas, cuenten mis lunares, obvien mi celulitis, mis cicatrices. Quiero que lamas cada rincón para que después tus labios sepan a nosotros. Quiero que me erices la piel sin necesidad de hielo ni desnudar mi alma. Quiero que tu voz sobre mi oído sea solo mía. Que tu lengua sobre mi clavícula provoque mi primer orgasmo. Quiero que diluvie ahí fuera para templar los calores que evocamos el uno frente al otro. Quiero que me recorras con mimo y salvajismo. Quiero que remuevas mi cuerpo. Prometo sacudirte el tuyo hasta agotarte de ti mismo. Quiero que tu boca sepa a mis labios, que mi lengua absorba tus sudores. Quiero que nos deseemos. Dentro. Fuera. En nuestros cuerpos. Quiero que folles mi mente para desear que nos lo hagamos mutuamente. Quiero calmar mis ansias, mis calores, mi pasión desmedida. No valores esta primera vez. Las mejores veces vendrán después. Quiero que despiertes mi cuerpo de este letargo, que recuerdes a cada una de mis células que su …

Carta de despedida a un desconocido

Buscando palabras que no consigo encontrar para ti, cuando tantas veces te he inundado con ellas. Pensamientos caóticos, sentimientos incoherentes, deseos irrefrenables. Y ahora lo único que consigo encontrar son lágrimas derramadas borrando estas letras. Un adiós de almohada es lo que hemos tenido, cuando ni siquiera llegamos a tener un hola de mirada traviesa. Un adiós de las siete de la mañana silencioso, oculto, misterioso, como fue y será siempre tu presencia, como te gustó que fuera. Hubo tantas despedidas, pero duele saber que ésta es la definitiva, que ya no habrá miradas atrás, ni conversaciones nocturnas.
Dos vidas tan opuestas que el capricho de la vida quiso unir para volver a desunir sin oportunidad ni opción. Un esperar nada y la nada es lo que hemos obtenido.
Recuérdalo siempre: "soy lo que quieres que sea al igual que tú eres lo que yo imaginaré que eres".

Lo que dueles, joder.

-----------------
El ladrón de sueños