A las 3.43 horas acabó todo. He dejado de sentir el temor que me abordaba en cada despertar. Mis únicos momentos de felicidad, eran cuando tendía mi cuerpo, cerraba mis párpados y me sumergía en otro mundo, un mundo donde el miedo no formaba parte de mi ser. Ahora puedo gritar, decírselo a su cara, que ya todo acabó. Ya no permitiré que me haga más daño. No le permitiré que haga de mi corazón, un corazón maltrecho, sacudido por sus temibles palabras, siempre llenas de horror. Mi mente estaba sumergida en manos levantadas, gritos ensordecedores y heridas profundas, de ésas que sólo dejan huella en el recuerdo. Ahora, todo llegó a su fin. Como otra noche más, entró por la puerta tambaleándose y susurrando con dulzura una vieja canción que una vez le cantó a mis oídos, a nuestro amor. Mi cuerpo, protegido bajo las sábanas, empezó a temblar. Parecía prever que esta vez sería diferente, que habría un final. Su sombra se asomó a través de la puerta, como un fantasma que bu...
Palabras que forman frases. Párrafos que expresan sentimientos.