Imagino que como la de cualquiera. Trabajar, ver tv, navegar por internet, leer, ir al gym (esto depende del mes. Creo que debería buscar una compañera de gym, sería más motivador), visitar a mi madre. Lo normal, vamos.
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
Yo también vivo en Cáceres ^^.
ResponderEliminarLa imagen de la cabecera me encanta ^^
Besos de letras con Tinta (^_^)
Yo no tengo fuerza para ir al gym y lo terribles, es que se le recomienda a todos los pacientes hacer ejercicios hahaha.
ResponderEliminarMama insiste con el gym. Erika, insiste con que engorde. Papa, el piensa en como generar mas dinero. Mis hermanas: sin comentarios.
ResponderEliminarNo tenemos una vida muy distinta, al fin y al cabo.
Abrazos.