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Tu ignorancia no es mi felicidad

Desgarramé en dos pero no olvides dejarme mis cicatrices, ésas que demuestran que una vez te amé, que palpité por ti, que no fuiste una mera ilusión.


Rómpeme si quieres, pero te aviso de que ya hace tanto que estoy resquebrajada que ni un trocito conseguirás arrancarme.
Golpéame con tus palabras pues este corazón está antártico de deseos incumplidos. 
Olvídame si se te antoja pero mis sueños seguirán perteneciéndote..

Cartas a la tristeza

Cartas a la tristeza
Que una persona sea objeto de tu inspiración es como un amor en secreto; lo observas en la distancia, te empapas de todo lo que te puede ofrecer pero cada noche tus ojos se inundan de tristeza porque sabes que aquello nunca podrá ser. No hace mucho alguien decía que a veces lo más consecuente es estar triste y es que la tristeza es más fácil de absorber que la felicidad. Una mirada que no es para ti, una caricia que nunca llega, una sonrisa que no puedes ver, unas palabras no pronunciadas, un abrazo que se queda en dos simples besos de mejilla, un te llamaré que es un sin noticias de ti, un hasta luego que se convierte en noventa días. El sentir es tan necesario y a la vez tan absurdo cuando saboreas las lágrimas con la punta de tu lengua. Hay personas que nunca llegan a saber que son objeto de inspiración porque a veces donde unos ven normalidad, otros captan la esencia especial.
Y la tristeza nos recuerda que los lunes no están reservados para llorar.

Inexistencia...

No escuchéis cuentos de finales felices ni príncipes de armadura en plata. No imaginéis rosas cada mañana ni bailes en la madrugada. No pidáis la cara bonita de la luna. No os hipnoticéis con amplias sonrisas. Sólo son historias de hombres para endulzar oídos inocentes, mentiras escondidas entre ilusiones dibujadas al antojo de deseos mundanos y primarios. Sólo existen historias con principios y finales. Sólo bostezos y mal aliento matutino. Miradas pérdidas en pensamientos de huída. Únicamente quedan pedazos de corazones recosidos. Ropa interior abandonada por viejos dueños de deseos. Ahora, sólo tenemos la Antártida entre nuestros dedos y la espada en nuestro corazón.

Atea

Llenaste mis oídos de palabras prometidas. Cubriste mi mirada de sonidos acaramelados.  Observaste mi debilidad cual delineante de una arquitectura inventada.  Buscaste mi cuerpo bajo tu soledad. Satisficiste tu calor con mis dulces caricias. Entregaste tu noche como si no existiera otra.
Escuché promesas que yo nunca solicité. Dibujé mejillas sonrojadas ante letras inesperadas. Mostré mi sueño desnudo al calor de tu piel. Cubrí tu soledad creyendo que también era mía. Unas noches yo fui la protagonista, otras fueron otros. Ignoré el tiempo entre el vaivén...
Ahora, soy atea de las palabras. Atea de gestos creados en cada ocasión.

Cinco minutos

Huir con fecha de vuelta. Despertar al sol en aquella playa nunca descubierta. Ser yo más que nunca, ser tú algunas veces.
Trasnochar como si fuera nuestra última ocasión. Reír aunque un delfín sea la causa. Abrazar de palabras, la distancia es la justificación.
Conversar aunque aquí sean las once y allí aún estéis de madrugada. Llorar en este oscuro corazón,  sonreír es la máscara de la razón. 
Cinco minutos para cambiar tu vida. Cinco minutos para ganar o perder. Cinco minutos que invitan a arriesgar el corazón o la monotonía. 
Cinco minutos de llantos, sonrisas, tristezas, rabia, soledad o compañía...
Tienes cinco minutos, ¿eres capaz de ganar?
PD: Desde que vi el anuncio (no recuerdo ahora qué anunciaba) que habla de cinco minutos y gente tomando nuevas decisiones que cambian su vida, necesitaba crear algo.