Ir al contenido principal

de nuevo en mí...de nuevo sin ti...



¿Quién ha trastocado mis noches en atormentados sueños? ¿Por qué te amo sin amarte? ¿Por qué te quiero sin rozarte?
Intento odiarte para olvidarte y, sin embargo, tus sonrisas provocadas vuelven a mí como el boomerang lanzado en una playa olvidada, por nadie transitada.
Y, otra vez, parece que me he inyectado en vena litros de melancolía o será la lluvia que golpea contra mi ventana pidiendo paso para borrar tus huellas de este colchón en otrora transitado por tu olor a madera de cedro y canela. La esperanza es una mala consejera y yo una estupenda sufridora que rebusca excusas donde encontrarte, donde desearte.
Ni te odio ni te olvido ni intención tengo porque prefiero esta careta a vivir en el sinsentido de no haberte tenido. Palpitaciones provocas en mí, alguna otra visión también pero qué es el amor sino la sinrazón del corazón. O llámalo locura, qué más da. Tal vez soy demasiado loca para este mundo tan cuerdo…

Comentarios

  1. Quién no ha caído en ese círculo vicioso que es querer olvidar a una persona y no poder dejar de recordar.
    Me ha alegrado leerte de nuevo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Nelly. La entrada anterior creo que te gustará. ;)

      Eliminar
  2. Mmmmm... intenso perfume el de la melancolía, una vez que te impregnas con ella se aferra a ti penetrando hasta los huesos, la esperanza será mala consejera pero nos empuja a seguir viviendo, el mundo de la cordura déjalo para otros que no sepan soñar ;)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

Querido diario

Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía.  Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...

Fluir

Mis nalgas rozan tu cuerpo mientras te dirijo una mirada de disculpa. Tu mano permanece sujeta a una copa de vino y en tu mirada vislumbro la rabia por sentirme y no tenerme. Mis tacones se van alejando de ti y con cada peldaño que desciendo mi minifalda es agitada como si el viento deseara revelar mis secretos. Nos separan algunos metros, pero siento el calor de tu mirada en mi entrepierna. Veo tus susurros en la oreja de otra, tus labios acariciando su piel, tu sonrisa traviesa, pero tu mirada fija en mí, en mis ojos; divisando cómo muerdo mis labios, cómo muevo mis caderas al compás de la música. Tal vez tu mano empiece a descender y tal vez veas pasar mi trasero cerca del tuyo; tal vez te susurre desde la distancia “mis labios hubieran deseado a los tuyos”; tal vez hubieras agarrado mi mano, hubieras girado mi cuerpo y me hubieras robado un beso lento, sabroso, caliente, húmedo. Sin embargo, aquí seguimos, separados por cuerpos embriagados de alcohol, pero carentes de pasión. Dejo...

Carta de despedida a un desconocido

Buscando palabras que no consigo encontrar para ti, cuando tantas veces te he inundado con ellas. Pensamientos caóticos, sentimientos incoherentes, deseos irrefrenables. Y ahora lo único que consigo encontrar son lágrimas derramadas borrando estas letras. Un adiós de almohada es lo que hemos tenido, cuando ni siquiera llegamos a tener un hola de mirada traviesa. Un adiós de las siete de la mañana silencioso, oculto, misterioso, como fue y será siempre tu presencia, como te gustó que fuera. Hubo tantas despedidas, pero duele saber que ésta es la definitiva, que ya no habrá miradas atrás, ni conversaciones nocturnas. Dos vidas tan opuestas que el capricho de la vida quiso unir para volver a desunir sin oportunidad ni opción. Un esperar nada y la nada es lo que hemos obtenido. Recuérdalo siempre: "soy lo que quieres que sea al igual que tú eres lo que yo imaginaré que eres". Lo que dueles, joder. ----------------- El ladrón de sueños