Ir al contenido principal

de nuevo en mí...de nuevo sin ti...



¿Quién ha trastocado mis noches en atormentados sueños? ¿Por qué te amo sin amarte? ¿Por qué te quiero sin rozarte?
Intento odiarte para olvidarte y, sin embargo, tus sonrisas provocadas vuelven a mí como el boomerang lanzado en una playa olvidada, por nadie transitada.
Y, otra vez, parece que me he inyectado en vena litros de melancolía o será la lluvia que golpea contra mi ventana pidiendo paso para borrar tus huellas de este colchón en otrora transitado por tu olor a madera de cedro y canela. La esperanza es una mala consejera y yo una estupenda sufridora que rebusca excusas donde encontrarte, donde desearte.
Ni te odio ni te olvido ni intención tengo porque prefiero esta careta a vivir en el sinsentido de no haberte tenido. Palpitaciones provocas en mí, alguna otra visión también pero qué es el amor sino la sinrazón del corazón. O llámalo locura, qué más da. Tal vez soy demasiado loca para este mundo tan cuerdo…

Comentarios

  1. Quién no ha caído en ese círculo vicioso que es querer olvidar a una persona y no poder dejar de recordar.
    Me ha alegrado leerte de nuevo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Nelly. La entrada anterior creo que te gustará. ;)

      Eliminar
  2. Mmmmm... intenso perfume el de la melancolía, una vez que te impregnas con ella se aferra a ti penetrando hasta los huesos, la esperanza será mala consejera pero nos empuja a seguir viviendo, el mundo de la cordura déjalo para otros que no sepan soñar ;)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

LAS CONSECUENCIAS

EL HIJO Desde el quicio de la puerta observaba como yacía en su ancho sofá, ligeramente inclinado hacia atrás, mientras hojeaba el periódico del día. Yo no entendía cómo aún malgastaba esa porción de dinero cuando podías tener acceso a toda esa información a través de una pantalla. Pero allí estaba él, leyendo detenidamente, las particularidades escabrosas del mundo. Desde hacía días me movía entre la desconfianza y la absurdez. Y aunque ganaba siempre esta última, el ronroneo de que algo no marchaba bien iba y venía a mi cabeza. Marchó el viernes pasado con su ligera maleta y el pasaporte en la mano alegando que había surgido un imprevisto, de difícil reparación, recalcó, en una de las fábricas que su compañía tenía repartidas por el mundo, y requerían su presencia. Y allí nos quedamos mi madre y yo, sentados en la mesa de comedor, frente a una cena que siempre era hecha con esmero y cariño. No recuerdo que ella pronunciara palabra. Limpió sus labios con una servilleta de lino y emitió…

Somos efímeros. Haz que seamos eternos.

Quiero que tus manos dibujen mis curvas, cuenten mis lunares, obvien mi celulitis, mis cicatrices. Quiero que lamas cada rincón para que después tus labios sepan a nosotros. Quiero que me erices la piel sin necesidad de hielo ni desnudar mi alma. Quiero que tu voz sobre mi oído sea solo mía. Que tu lengua sobre mi clavícula provoque mi primer orgasmo. Quiero que diluvie ahí fuera para templar los calores que evocamos el uno frente al otro. Quiero que me recorras con mimo y salvajismo. Quiero que remuevas mi cuerpo. Prometo sacudirte el tuyo hasta agotarte de ti mismo. Quiero que tu boca sepa a mis labios, que mi lengua absorba tus sudores. Quiero que nos deseemos. Dentro. Fuera. En nuestros cuerpos. Quiero que folles mi mente para desear que nos lo hagamos mutuamente. Quiero calmar mis ansias, mis calores, mi pasión desmedida. No valores esta primera vez. Las mejores veces vendrán después. Quiero que despiertes mi cuerpo de este letargo, que recuerdes a cada una de mis células que su …

Carta de despedida a un desconocido

Buscando palabras que no consigo encontrar para ti, cuando tantas veces te he inundado con ellas. Pensamientos caóticos, sentimientos incoherentes, deseos irrefrenables. Y ahora lo único que consigo encontrar son lágrimas derramadas borrando estas letras. Un adiós de almohada es lo que hemos tenido, cuando ni siquiera llegamos a tener un hola de mirada traviesa. Un adiós de las siete de la mañana silencioso, oculto, misterioso, como fue y será siempre tu presencia, como te gustó que fuera. Hubo tantas despedidas, pero duele saber que ésta es la definitiva, que ya no habrá miradas atrás, ni conversaciones nocturnas.
Dos vidas tan opuestas que el capricho de la vida quiso unir para volver a desunir sin oportunidad ni opción. Un esperar nada y la nada es lo que hemos obtenido.
Recuérdalo siempre: "soy lo que quieres que sea al igual que tú eres lo que yo imaginaré que eres".

Lo que dueles, joder.

-----------------
El ladrón de sueños