Se podría
decir que su actitud es comparable al chocolate; sabes, que no debes comerlo,
pero cuando quieres darte cuenta ha desaparecido media tableta entre tus labios
y ya sólo queda una pequeña mota de chocolate en tu rostro. Las marcas del
delito que todos tratamos de ocultar. Ella sabe que cuando pierde el control se
distancia cada vez más, pero no puede evitarlo, se le escapa de las manos, como
cuando tratas de retener el agua y ésta se acaba marchando entre tus dedos.
Pone una tirita tras otra y otra más, pero la herida no tiene tiempo de
curarse, porque lo que necesita es al aire fresco, no capas de excusas y
obviedades. Se siente una pequeña loca en su armario de latón buscándose entre
los espejos, pero hace tiempo que dejó de reflejarse en ellos. Ahora, sólo ve
un espectro de sí misma; las cuencas vacías penetran hasta el ser que un día
fue, que yace escondido en la quinta costilla del ayer. Y se pregunta, ¿dónde
está mi realidad? Debilidad, fragilidad, inseguridad, irracionalidad, locura.
De esta tarta sólo quedan las migajas y eso que el sabor era rancio y amargo.
En estos momentos podemos ver cómo sopla y sopla a velas que nunca existieron.
Una loca en su mundo tratando de aprender pero ha provocado que el mar borre
las huellas.
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
Habría que racionar el chocolate, probar un poco y aguantar hasta el próximo ataque de autodestrucción ;)
ResponderEliminarTotalmente cierto, Nelly, pero.......y lo que cuesta :P
Eliminar