Ir al contenido principal

01.09.2010

Me gustaría ser cámara fotográfica para poder obtener una foto de cada instante compartido a tu lado, no sólo simples recuerdos que se convierten en frágiles cristales, difuminados con el paso del tiempo, como una vieja hoja a medio escribir, olvidada por algún simple autor. Me gustaría poder guardar tu olor en cada momento, en cada historia, en cada beso, en cada suspiro, en cada gemido. Me gustaría tener la capacidad de sentirte en mí con un simple pensamiento. Desear una caricia y ver cómo tu mano se desliza por mis mejillas. Me gustaría descubrir el amanecer cada día a tu lado como si el mañana no nos perteneciera. Me gustaría que nuestros cuerpos se acoplaran cual pieza de puzle que confecciona un paisaje de ensueño. Pero no es necesario imaginar, porque tú haces cada día diferente. Tú has creado a mi alrededor un halo de ilusión que convierte los sueños en una gran realidad. No es necesario creer en los príncipes, porque tú estás por encima de viejos cuentos de infancia. No sé si tú me das la pizca de cordura o yo te doy la gota de locura. Somos tú y yo, yo y tú. Somos dos vidas ajenas, dos desconocidos del mundo, dos locos con ansia de descubrir. Tú y yo descubrimos el mundo cada día; tú para mí, yo para ti. Mueves el mundo con tu barita mágica para hacerlo mío, para hacerlo nuestro. Sólo tú y yo. 


PD: Gracias a tod@s por vuestros comentarios. Estoy recién caída de las vacaciones e incorporada al trabajo. Sintiendo el sindrome post-vacacional recorriendo mis venas.

Comentarios

  1. Qué bonito *.* Lo que más me ha gustado ha sido que al leerlo me he podido identificar a la perfección con los sentimientos que reflejas.

    Un beso!

    ResponderEliminar
  2. No sabes cuanto me alegra leer de nuevo tus entradas. Gracias por estar de vuelta.
    Cuando era más pequeña, les decia a todos "La camara fotografica tiene un poder".. La gente siempre me miraba sin comentar nada y allí salia y terminaba "Por más triste que estes, ella siempre logra sacarles una sonrisa"...

    ResponderEliminar
  3. Bienvenida de nuevo.! Excelente entrada me ha gustado mucho. Un abrazo nos leemos

    ResponderEliminar
  4. Preciosas palabras,señorita cuatro letras, muy bonita entrada para la vuelta de las vacaciones.

    Un beso (y que la reincorporación al trabajo te sea leve)

    ResponderEliminar
  5. Genial como siempre... Y esta, "No sé si tú me das la pizca de cordura o yo te doy la gota de locura" Me encanta! Incorpórate con ganas reina! Besitos

    ResponderEliminar
  6. Primero quiero agradecerte por tus palabras, y por de alguna manera hacerme sentir que estuviera frente a ese ser que describes con tal perfección. Gracias!

    ResponderEliminar
  7. paso de nuevo por aca a desearte un exclente fin de semana. Nos leemos

    ResponderEliminar
  8. Conozco ese sentimiento. Recuerdo momentos como esos. Es agradable volver a sentirlos aun cuando sigo amando de la misma manera.
    Por lo demas, a darle duro.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

Ictus

Ya está aquí otra vez esta puta. Podría dejar de darme el coñazo de una jodida vez. Ahora me obligará a levantarme, a beberme esa mierda de café que hace y comerme unas galletas porque nunca tiene tiempo para hacerme un desayuno en condiciones. Menuda suerte tiene de que no pueda enseñarle cómo cojones tratar a un hombre. ¡Maldita la hora que me dio este puto ictus! La muy zorra que pretendía abandonarme, ¿quién coño se había creído que era ella? Que le pego, dice. Mas tenía que haberle pegado para que aprendiera a respetarme. Ella es la que me debe respeto a mí que para eso soy su marido. Seguro que ahora aprovecha para tirarse a cualquiera, la muy puta. ¡Qué suerte tiene que no me pueda mover de esta jodida silla! Pero soy yo quién ríe el último. Ahora no podrá dejarme nunca, sonrío mientras la miro, y me mira con extrañeza.
–Déjame, coño, ya. ¡No necesito tu ayuda, joder!
–Como quieras, pero o empiezas a tratarme con respeto o tendrás que apañártelas tú solito.
–¿Dónde crees que…

Querido diario

Querido diario,
Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía.  Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi ira no ex…

Desconexión

Las oposiciones estaban pasando factura al matrimonio. Luis estaba cada vez más cansado. A veces se dejaba llevar por el estrés y Marcela debía respirar hondo para no coger las maletas y marcharse hasta que finalizaran. No había tregua entre ellos. Trabajar. Estudiar. El calendario parecía haberse parado y el once de abril marcado en rojo se alejaba en vez de estar cada vez más próximo. Marcela empezó a utilizar ropa sexi mientras paseaba desnuda por casa; incluso tuvo el intento, fallido hemos de decir, de cocinar ligera de ropa, pero Luis parecía tener un antifaz que le impedía ver todo aquello que no estuviera ligado con la Física. Hasta que ella se cansó. Ya habían pasado dos meses sin un beso, ni una caricia y ya ni hablamos de puro sexo. Él estaba inmerso en el tema siete mientras Marcela, ataviada con una braguita en forma de falda y un sujetador que le daba un toque de dominatriz, se metió por debajo de la mesa. Empezó a desabrocharle el pantalón hasta quedar a la luz un pene…