Ir al contenido principal

Caos en mí.

El caos invade mi alma. Mi cabeza está subyugada a mis pensamientos mediocres. Me torturo cual reina fracasada en las escalinatas hacia el éxito. Analizo cada poro de mi piel buscando mis imperfecciones para no poder olvidarlas, para martirizarme con cada gramo. Renuncié a mi misma por no ser capaz de luchar contra el tiempo. ¿A cuánto más estoy renunciando por no tener fuerzas para cambiar mi destino? ¿Quién me guiará por este brusco camino, plagado de cemento a medio echar? El desánimo se ha convertido en mi fiel compañero. ¿Por qué no busco otras compañías? ¿Por qué la lucha, la ilusión, el cambio no desean entrar dentro de mi equipaje? ¿Qué almas son necesarias dentro de mí?

PD: Esta semana he vuelto a la realidad después de mi semana por tierras holandesas. Los viajes no me sientan muy bien, por lo que me ha sido imposible pasarme por aquí. Pero espero volver llena de fuerza e historias que contar.

Comentarios

  1. Ya he estado es este mismo caos que estás ahora… Por mucho tiempo pensé que podría seguir sola, me alejé de todos, abandoné la universidad, me tomé todos los tragos de tequila posible y eso duró por más de 1 año, hasta que un día vi que yo no podría con todo sola y resolví buscar ayudar… Espero que vuelvas mejor, mis mejores vibras, guapa.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias "rocket girl" por tu energia positiva. Trato de coger fuerzas para cambiar aquello que no me gusta, que me trastorna. Espero que esta vocanada de buena onda me dure el tiempo suficiente para llevar a cabo esos cambios. Besos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

Observación

Había llegado a la ciudad por un asunto laboral y mi estancia allí se me estaba haciendo tediosa. El camarero del bar del hotel me habló entre confesiones y vinos sobre un local fuera de los registros comunes donde la imaginación no daba cabida ya que todo, absolutamente todo, estaba a la vista.  Esperaba el taxi que me llevaría a mi destino entre nerviosa y emocionada por adentrarme en un nuevo mundo y por desconocer qué aventuras me depararía la noche. Pagué una considerable entrada ante un portero igual de robusto como discreta era la puerta. Cuando se cerró detrás de mí, respiré hondo y avancé por el pasillo. La siguiente puerta me dio paso a una imagen esperpéntica por la mezcla que allí se encontraba. Una barra sencilla repleta de los mejores y más caros jugos del mercado, custodiada por dos señoritas que parecían sacadas del último desfile de Victoria Secret más que dos simples camareras que cubrían sus ocho horas de trabajo. En el centro, repleto de mesas donde degustar los l…

Recuerdos

Cuando despierto tengo su boca entre mis piernas y me debato entre el enfado por tener tal descaro o emitir un ligero gruñido mientras entrelazo mis manos con su pelo. Y, sin darme cuenta, mi cuerpo ha elegido la segunda opción cuando mi mente ni siquiera había empezado a esgrimir los argumentos. Pequeños besos en los muslos, ligeramente húmedos para dejar marcado el camino de vuelta a la cordura, pero se tornan calientes cuando sus labios se posan con suavidad sobre mi clítoris. Despliega su lengua entre mis labios. Recibe mi humedad con una ligera sonrisa y la mueve arriba y abajo. Introduce la punta dentro de mí tomando la temperatura de mi anatomía. A continuación, con mi cuerpo a toda marcha, da pequeñas sacudidas en mi clítoris. Alterna los círculos con rayas en diferentes sentidos. Según aumenta su ritmo mi espalda se despega del colchón. Mis gemidos se tornan tan sonoros que opto por tapar mi boca, pero en un movimiento rápido siento mis muñecas atrapadas entre sus dedos al la…

Pensar menos, actuar más

Y si dejas de esconderte entre palabras y empiezas a descubrir tus bazas. Y si nuestras conversaciones intermitentes pasan a convertirse en suspiros profundos. Y si yo dejo de buscarte en otoño, tú dejas de hacerlo en verano y empezamos un vendaval de estaciones entre las sábanas. Y si dejamos de sentir el frío y prendo fuego a tu entrepierna. Y si nos dejamos de suposiciones y desnudamos nuestros cuerpos. Y si yo como tu boca y tú pierdes tu lengua entre mis labios. Y si mi clítoris late por ti exigiendo una invasión en toda regla. Y si mi boca cubre tu glande y se humedecen mutuamente. Y si dejamos de jugar a esta lotería de seducción sin preámbulos y nos adentramos en los preliminares. Y si tú atrapas mis gritos con tu lengua y yo me convierto en tu madrugada. Y si tú pides y yo te digo cómo me gusta. Y si yo desempolvo mis muslos al embiste de tus caderas. Y si no dejamos para mañana el placer que podemos sentir hoy. Y si esto fuera una realidad en vez de palabrería.