A veces cuesta demasiado tomar decisiones. Equivocarse provoca ansiedad, incertidumbre. Tal vez, por ello, he esperado que los minutos pasaran para no tomar la decisión. Ahora, la decisión está tomada. Ya no hay opción de modificar el futuro inmediato. Demasiado recorrido y tan poco tiempo para transitarlo. Sé que no puedo retrasarlo, que debo afrontarlo y superarlo. Ésta es la única forma de estabilizar mi futuro. Sin embargo, las gestiones de la vida se cruzan, retrasan los planes iniciales. Era más fácil cuando de pequeños tomaban nuestras decisiones. La única excusa para no ir a clase era estar enfermo. Por ello, ahora cada vez que me salto las clases, siento culpabilidad de estudiante y/o profesora (más de cursos y clases particulares). Mañana habrá que tomar la decisión.
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
Tómala hoy en vez de mañana. :)
ResponderEliminarBienvenida "La niña de Caronte"! Tomé la decisión más beneficiosa para mi futuro. Iré.
ResponderEliminar