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Somos efímeros. Haz que seamos eternos.

Quiero que tus manos dibujen mis curvas, cuenten mis lunares, obvien mi celulitis, mis cicatrices. Quiero que lamas cada rincón para que después tus labios sepan a nosotros.
Quiero que me erices la piel sin necesidad de hielo ni desnudar mi alma.
Quiero que tu voz sobre mi oído sea solo mía.
Que tu lengua sobre mi clavícula provoque mi primer orgasmo.
Quiero que diluvie ahí fuera para templar los calores que evocamos el uno frente al otro.
Quiero que me recorras con mimo y salvajismo.
Quiero que remuevas mi cuerpo. Prometo sacudirte el tuyo hasta agotarte de ti mismo.
Quiero que tu boca sepa a mis labios, que mi lengua absorba tus sudores.
Quiero que nos deseemos. Dentro. Fuera. En nuestros cuerpos.
Quiero que folles mi mente para desear que nos lo hagamos mutuamente.
Quiero calmar mis ansias, mis calores, mi pasión desmedida.
No valores esta primera vez. Las mejores veces vendrán después.
Quiero que despiertes mi cuerpo de este letargo, que recuerdes a cada una de mis células que su sueño era efímero hasta cruzarme contigo.
Quiero, quiero, quiero calmar estos calores, divagando nuestros cuerpos, actualizando mi estudio sobre tu piel, tu doctorado sobre la mía.
Ambos seremos profesor y alumno de tu cuerpo sobre el mío. 

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Confesó

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