Te equivocas
hoy. Te equivocaste el domingo. Te equivocaste la semana pasada. Una
equivocación tras otra. Palabras y palabras que se van encadenando una tras
otra. Distinto aunque siempre igual. Y lo único que se antoja es acurrucarse
mientras el frío helador penetra por la ventana, dejando que profundice hasta
los pulmones y helando cualquier pensamiento que cruce por dentro porque hay
veces que las palabras se atascan en la garganta y los dedos se bloquean. Por
mucho que nos empeñemos en conocer la respuesta, a veces nunca llegará.......
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
La respuesta se muestra esquiva, pero muchas veces, lo importante es saber hacer la pregunta adecuada. Bsos
ResponderEliminarTotalmente cierto ;)
ResponderEliminar