Ven aquí y acurrúcate a mi lado. No te pongas tan lejos que no siento el calor que emite tu piel. Me gusta cómo la suavidad de tu pecho contrasta con la aspereza de tus manos. No pongas tus pies sobre los míos, porque me arrebatan el calor que ya he conseguido, acurrucada debajo del nórdico durante algo más de cinco minutos. Tú me miras con ojos traviesos, reflejo del niño que un día fuiste y ,que me atrevería a decir, aún vive en ti. Eres puro contrate. Manos ardientes de pasión, pies que me azotan en la pura realidad. Ahora, no me atrevo a estirar mis infinitas piernas por miedo a perder esta calorcito tan apetitoso. Quiero sentir tu calor. Nos imagino como las dos únicas piezas de un puzle sin medidas ni imagen definidas. A veces somos dos adolescentes disfrutando de su primer amanecer juntos. Otras, una pareja reposada en el tiempo y lo compartido. La mayor parte, un paisaje sencillo, sin ostentación, salvaje, virgen del ser humano. Y, así, dulcemente, mi cuello reposa sobre tus fornidos brazos, cual pieza de cristal que debes mantener en equilibro para no fracturar en mil pedazos. Una noche más compartida. Una vida más con alma, la tuya y la mía.
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
El calor de tu pareja es el mejor de todos :)
ResponderEliminarun beso!
Precioso relato.
ResponderEliminarUn Beso :)
Cuando mi chico está en casa, le suelo pedir que se meta él en la cama primero para que las sábanas y el edredón cojan calor, y luego ya entro yo, con la cama calentita... :-) Y ahora que no está, me las tengo que ver yo sola con el frío. Ains...
ResponderEliminarEs una buena descripción del frio invierno... Enhorabuena!!!
ResponderEliminarbONITO :9
ResponderEliminar