Ir al contenido principal

Calor, calor


Este calor bloquea mi mente. Sólo hay ganas de tirarse en el sillón y vaguear frente al portátil, aunque ya haya revisado todas las webs que me interesan, por tercera o cuarta vez. Lo malo es el puto calor que da el PC sobre mis piernas; sí, lo sé, demasiado vaga para irme a la mesa pero hace meses que la habitación de la librería dejó de existir para dar paso a estanterías vacías y cubos de pintura por las esquinas. Ya estoy deseando verla pintada, porque el color que he elegido, ¡me encanta! La obra eterna que nunca ve el fin, así es mi casa desde hace meses. Espero que el inicio del curso también sea la hora de mi casa renovada. Bueno, espero que vosotros/as llevéis bien esta ola de calor que nos está sacudiendo. ¡Ya queda menos para las vacaciones!

Comentarios

  1. "aunque ya haya revisado todas las webs que me interesan, por tercera o cuarta vez."

    Eso mismo hago yo aquí en la biblio, jeje. Lo que sea por matar el tiempo.

    ¡Que acaben pronto las obras de tu casa, que siempre son una lata!

    Un besazo

    ResponderEliminar
  2. Jeje. Consuela saber que no soy la única. Besos.

    ResponderEliminar
  3. Una canción: Ola de calor de Supersubmarina... a ver si te refresca!!!
    BESOS!!
    Está todo el mundo de bajón en al blogosfera, eh?

    ResponderEliminar
  4. vente para mi casa que esta fresco y nos tomamos unos cafes :)

    ResponderEliminar
  5. Mejor algo fresquito porque ya tengo bastante con el calor que hay por estos lares. ¡Y dicen que siguen subiendo!

    ResponderEliminar
  6. Ja, me sentí bien identificada con lo de las webs y revisarlas a cada rato xD Aunque aquí está fresquito .w.

    ResponderEliminar
  7. Hola!! Jo, como me gusta tu blog. Me gusta lo que escribes en él.

    Oye, y sí, también me pasa que te ardan las piernas por el calor del portátil jaja. Y reviesar 500 veces las web!

    1Beso, ya te sigo en tu blog, es que he estado algo inactiva por el mío.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Confesó

Entradas populares de este blog

Escape

Trato de buscar la inspiración a golpe de cama. Devoro unos labios como si nunca me hubieran alimentado antes. Siento su humedad transferida a mi oxidada boca. Recorro su bíceps solo para recordarlo entre las sábanas. Acaricio sus cicatrices sin saber quiénes se las hicieron. Este trato no conlleva preguntas indiscretas. Todo se vuelve rápido, ansioso, pasional, el deseo de sabernos poseídos y de marcarnos mutuamente. Evitamos miradas ocultas tras el velo de la sexualidad. Mi lengua lame su cuello, absorbe su olor. Mis dientes dejan huella en el centro de su aureola. Su espalda es testigo del paso de mis uñas en cada embestida, recuerdos perecederos que emanan de su sonrisa. Su pene siente mi calor interno, lo acoge con desesperación. Una única vez. Dos cuerpos depositados en un viejo colchón. Un pensamiento, el del sexo. Otro pensamiento, el de no volverse a ver.

Ictus

Ya está aquí otra vez esta puta. Podría dejar de darme el coñazo de una jodida vez. Ahora me obligará a levantarme, a beberme esa mierda de café que hace y comerme unas galletas porque nunca tiene tiempo para hacerme un desayuno en condiciones. Menuda suerte tiene de que no pueda enseñarle cómo cojones tratar a un hombre. ¡Maldita la hora que me dio este puto ictus! La muy zorra que pretendía abandonarme, ¿quién coño se había creído que era ella? Que le pego, dice. Mas tenía que haberle pegado para que aprendiera a respetarme. Ella es la que me debe respeto a mí que para eso soy su marido. Seguro que ahora aprovecha para tirarse a cualquiera, la muy puta. ¡Qué suerte tiene que no me pueda mover de esta jodida silla! Pero soy yo quién ríe el último. Ahora no podrá dejarme nunca, sonrío mientras la miro, y me mira con extrañeza.
–Déjame, coño, ya. ¡No necesito tu ayuda, joder!
–Como quieras, pero o empiezas a tratarme con respeto o tendrás que apañártelas tú solito.
–¿Dónde crees que…

Querido diario

Querido diario,
Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía.  Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi ira no ex…