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Mente en off

Llevo unas semanillas carente de inspiración. Entre la feria (gracias por darnos una semana laborable de cuatro días) y que el trabajo se acumula, mi mente no está exenta de estres. Espero que cuando reciba mi paquete de la Fnac y devore los libros que me he propuesto para este mes, las letras salgan automáticamente de mis menudos dedos. Espero que vosotros afrontéis la semana con ánimo y que el calor no os derritas tal cual flash de fresa olvidado fuera del congelador (qué enrevesa se pone una a estas horas de la noche).
Recordando: Esta tarde mientras conducía he pensado qué canciones le pondría a mi vida y me he acordado de esta de Amaral (yo no soy muy seguidora, pero siempre hay excepciones). Eso sí, hay muchas más que han ido marcando mi vida. Os dejo ésta. No os deprimáis demasiado.
http://www.youtube.com/watch?v=wAUDpO0Azmc

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LAS CONSECUENCIAS

EL HIJO Desde el quicio de la puerta observaba como yacía en su ancho sofá, ligeramente inclinado hacia atrás, mientras hojeaba el periódico del día. Yo no entendía cómo aún malgastaba esa porción de dinero cuando podías tener acceso a toda esa información a través de una pantalla. Pero allí estaba él, leyendo detenidamente, las particularidades escabrosas del mundo. Desde hacía días me movía entre la desconfianza y la absurdez. Y aunque ganaba siempre esta última, el ronroneo de que algo no marchaba bien iba y venía a mi cabeza. Marchó el viernes pasado con su ligera maleta y el pasaporte en la mano alegando que había surgido un imprevisto, de difícil reparación, recalcó, en una de las fábricas que su compañía tenía repartidas por el mundo, y requerían su presencia. Y allí nos quedamos mi madre y yo, sentados en la mesa de comedor, frente a una cena que siempre era hecha con esmero y cariño. No recuerdo que ella pronunciara palabra. Limpió sus labios con una servilleta de lino y emitió…

Carta de despedida a un desconocido

Buscando palabras que no consigo encontrar para ti, cuando tantas veces te he inundado con ellas. Pensamientos caóticos, sentimientos incoherentes, deseos irrefrenables. Y ahora lo único que consigo encontrar son lágrimas derramadas borrando estas letras. Un adiós de almohada es lo que hemos tenido, cuando ni siquiera llegamos a tener un hola de mirada traviesa. Un adiós de las siete de la mañana silencioso, oculto, misterioso, como fue y será siempre tu presencia, como te gustó que fuera. Hubo tantas despedidas, pero duele saber que ésta es la definitiva, que ya no habrá miradas atrás, ni conversaciones nocturnas.
Dos vidas tan opuestas que el capricho de la vida quiso unir para volver a desunir sin oportunidad ni opción. Un esperar nada y la nada es lo que hemos obtenido.
Recuérdalo siempre: "soy lo que quieres que sea al igual que tú eres lo que yo imaginaré que eres".
Lo que dueles, joder.
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El ladrón de sueños