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Tantas, tantas miradas

Dulce mirada             Él intuye una mirada dulce tras los cristales oscuros cuando tal vez sólo sean unos párpados cerrados en su propio mundo. De lunes a viernes, su corazón palpita ocho veces y quince minutos, justo cuando las puertas del autobús hacen un segundo intento por abrirse, esta vez con éxito. Aquella cara acumula los excesos de inquietudes y las intensas jornadas de preocupación por un futuro incierto y un final de mes sin cobro ni recepción. Él le observa desde la distancia de cuatro asientos por detrás, a la izquierda. Deseo de ángel protector que le despiertan sus gestos torpes y su ademán descuidado. Y así cada ocho y cuarto palpitaciones de mirada escondida en la línea 5. Sugerente mirada             Los exámenes finales casi estaban por desaparecer; ya sólo unos pocos rezagados se adentraban entre las estanterías de la biblioteca pública, no se s...

El destino que nos prohibimos

-¿Por qué aquí?, le preguntó él, mientras observaba la espalda de ella, con los hombros subidos ligeramente, probablemente como consecuencia de aquel momento. Alternaba entre la emoción y la tensión. La caída del sol acentuaba las curvas de sus caderas, cubiertas por unos jeans. La ligera brisa, fomentada por el río que discurría a sus pies, agitaba un cabello oscuro como el ébano, y ondulado como las olas de un mar que no asomaba en el horizonte. -Siempre deseé venir a este lugar, respondió ella, sin retirar la vista del caliente atardecer que les arropaba. Lentamente, para calmar los nervios de saber que él se encontraba a su espalda, de sentir su respirar agitado, retira sus bailarinas a un lado y procede a sentarse sobre las viejas maderas que forman aquel embarcadero. El frescor del agua que fluye lentamente acaricia su pálida piel aún no bañada por el sol. Unos segundos después, dos pares de pies se encuentran luchando por un espacio que no les pertenece y gotas de mar dul...

Manual de instrucciones

            Se recomienda que en las primeras ocasiones sólo se deba hacer uso en caso de aburrimiento o en solitario. No nos hacemos responsables de las posibles consecuencias que pueda llegar a ocasionarle a usted o a sus convecinos. Si lo cree necesario, disponga música de fondo o, dado el caso, películas porno o webs amateurs, a su elección. Utilice mejor prendas holgadas que faciliten el acceso y si olvida el uso de la ropa interior se sentirá más desinhibido o desinhibida.  Le aconsejo que se ubique en el salón, en el sofá que le resulte más cómodo. La cama es demasiado corriente.  Aligere su mente de cualquier barrera emocional o social y simplemente sea capaz de trasladarse al placer, al suyo propio.  Cierre los ojos y comience a desabrochar los botones de su camisa con una sola mano. Su lengua se encarga de humedecer sus labios a la par que les ofrece pequeños mordiscos....