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Mika vuelve a mí



Sus ojos tristes renacieron de nuevo. Al principio solo era una pequeña melancolía, pero según pasaban los días la tristeza se extendía por sus gestos. El peso de su historia la llevaba en una pequeña mochila que acostumbraba a pasear de aquí para allá. Porque sentía que la tristeza no era un estado del ser, sino que era ella misma. Dejó de sonreír con los ojos, para pasar a hacerlo en una pequeña mueca de sus suaves labios. Qué importancia tenía si en ello nadie reparaba. Prefería esconderse detrás de objetos inanimados para salvaguardar su coraza de latón, ya oxidada por las lágrimas que sobre ella ha derramado. Escondite. Huída. Miedo. Simples palabras, sólo palabras. Substantivos de sentimientos que no llega a comprender pero que hacen el camino de ida y vuelta de su cabeza a su corazón. Intento de racionalizar lo que no es, lo que sólo es puro sentimiento que no consigue comprender. Y Mika vive en mí como estas letras penetran en ti.

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