Ir al contenido principal

A sus órdenes II (la continuación)



……….. Ella introduce su dedo entre sus labios para darle el toque exacto de humedad. Lentamente, con la yema, y sin dejar de mirarle a los ojos, va descendiendo mientras recorre su cuerpo. Sus labios, su barbilla, su cuello, la zona entre sus pechos, su ombligo. Él se va excitando gradualmente a la par que ella se va a aproximando a sus ingles. Queda parado su dedo justo en el Monte de Venus, perfilando una sonrisa perversa, deseando que él le reclame continuar.
-No pares ahora.
Y ella, obedientemente, dirige su dedo hacia su clítoris. Primero, recorre la zona haciendo una comprobación del grado de excitación de su cuerpo. Él automáticamente sujeta con firmeza su pene y empieza a moverlo a arriba y abajo sin dejar de captar cada movimiento del cuerpo de su compañera de juegos. Comienza a acariciar su clítoris muy suavemente haciendo que su cuerpo se estremezca, emitiendo delicados gemidos que provocan que el pene sea cada vez movido con mayor urgencia.
- Ven conmigo.
Antes de abandonar la tarea, ella recorre su dedo impregnado de su esencia por entre sus labios inferiores y su clítoris, provocando que él la desee aún más, sin llegar a controlarse. Levantando su cuerpo del sofá, dirigiéndola contra la pared del fondo y allí mismo clavándole su pene donde hace unos segundos había estado jugando su dedito. Se comen la boca salvajemente, al tiempo que él le da embestidas en su cuerpo, dando lugar a gritos silenciados por entre sus labios. Ahora es ella quien le pide que no pare, sin embargo, esta noche son sus normas y él decide abandonar su cuerpo.
- Ahora, haz que alcance el éxtasis.
Ella, tímidamente, con sus pestañas medio cerradas, se acomoda en la alfombra. Primero, con su lengua recorre toda la base del pene en dosis de pequeños lengüetazos. Hacia arriba. Hacia abajo. Lentamente, saborea el glande con sus labios. Lo invade con su lengua. Lo arrastra hacía el fondo de si misma, dándole el calor de su boca, el roce suave de sus labios. Perfecto manejo bucal y manual para hacerle llegar al esplendor del placer. Su cuerpo se tensiona cuando vislumbra que el fin de la jugada está cerca. Depositada sobre la alfombra, en cada embiste la hace suya; ambos alcanzan el placer. Sus uñas clavadas en su espalda. Gritos que atraviesan la pared. Placer, saliva, juegos, sudor, locura, desinhibición, humedad, sacudidas, puro sexo.
Dos cuerpos tendidos sobre la alfombra, bañados por el reflejo de la luna que asoma por el balcón.
¿Te gusta seguir mis órdenes?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Querido diario

Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía.  Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...

Fluir

Mis nalgas rozan tu cuerpo mientras te dirijo una mirada de disculpa. Tu mano permanece sujeta a una copa de vino y en tu mirada vislumbro la rabia por sentirme y no tenerme. Mis tacones se van alejando de ti y con cada peldaño que desciendo mi minifalda es agitada como si el viento deseara revelar mis secretos. Nos separan algunos metros, pero siento el calor de tu mirada en mi entrepierna. Veo tus susurros en la oreja de otra, tus labios acariciando su piel, tu sonrisa traviesa, pero tu mirada fija en mí, en mis ojos; divisando cómo muerdo mis labios, cómo muevo mis caderas al compás de la música. Tal vez tu mano empiece a descender y tal vez veas pasar mi trasero cerca del tuyo; tal vez te susurre desde la distancia “mis labios hubieran deseado a los tuyos”; tal vez hubieras agarrado mi mano, hubieras girado mi cuerpo y me hubieras robado un beso lento, sabroso, caliente, húmedo. Sin embargo, aquí seguimos, separados por cuerpos embriagados de alcohol, pero carentes de pasión. Dejo...

Carta de despedida a un desconocido

Buscando palabras que no consigo encontrar para ti, cuando tantas veces te he inundado con ellas. Pensamientos caóticos, sentimientos incoherentes, deseos irrefrenables. Y ahora lo único que consigo encontrar son lágrimas derramadas borrando estas letras. Un adiós de almohada es lo que hemos tenido, cuando ni siquiera llegamos a tener un hola de mirada traviesa. Un adiós de las siete de la mañana silencioso, oculto, misterioso, como fue y será siempre tu presencia, como te gustó que fuera. Hubo tantas despedidas, pero duele saber que ésta es la definitiva, que ya no habrá miradas atrás, ni conversaciones nocturnas. Dos vidas tan opuestas que el capricho de la vida quiso unir para volver a desunir sin oportunidad ni opción. Un esperar nada y la nada es lo que hemos obtenido. Recuérdalo siempre: "soy lo que quieres que sea al igual que tú eres lo que yo imaginaré que eres". Lo que dueles, joder. ----------------- El ladrón de sueños