Empezó a colocar aquellas viejas cajas llenas de cartas, fotografías, cosas acumuladas por costumbre o por melancolía. Permaneció en el suelo releyendo viejas cartas de amor nunca enviadas. Destapó viejos sentimientos que hacía tiempo la vida decidió desterrar de su pensamiento. Sentimientos nunca materializados, amores nunca correspondidos, besos no encontrados. Miró con detenimiento fotografías de momentos pasados, de viejas excursiones y amistades de instituto. Sonrió al ver de nuevo caras ya olvidadas, risas encontradas, conversaciones inspiradoras. ¿Qué permanece de aquello? NADA. Sólo recuerdos y viejas fotografías. Su pensamiento se vuelve melancólico. Echa de menos los cafés de los viernes, las conversaciones mundanas, los pensamientos de amores, las miradas insinuadoras de los pretendientes. Todo ha cambiado. Ya no somos aquellas chicas ilusionadas con el mundo. Hemos evolucionado. Hemos cambiado. El cambio nos ha distanciado. O, simplemente, hemos dejado que la cuerda que nos unía se deshilachara. Nuevas inquietudes, responsabilidades, amores, ¿amistades? Nunca se me dio bien estrechar lazos y aquí sigo esperando que la amistad se acerque a mí para confeccionar nuevos tejidos de unión.
Querido diario, Hoy venía desarreglado, como si no hubiera tenido tiempo a arreglarse. Tal vez, se haya desnudado para otra. Aunque eso ya no me importa. Hace tiempo que sus aventuras dejaron de importarme, y sin embargo, no consigo escapar de aquí. Parece que este maldito anillo bloquea mis fuerzas, mi voluntad. Hace tiempo que dejé de existir. Ya no existe la Aurora de antes o, por lo menos, hace tiempo que dejé de reconocerme frente al espejo. También dejé de buscar mi reflejo porque odiaba lo que en él veía. Al principio, te culpabilizas por la situación. Te convences a ti misma que aquello es pasajero, que ha sido un hecho aislado, producto del stress, de la tensión o de cualquier otra cosa nimia que en aquel momento te parece lo más grande del mundo. Pero se repite una y otra vez. En cualquier momento. En cualquier situación. Cualquier día. Intentas prepararte, como si fuera necesario un ejercicio de meditación para calmar su ira, aunque el ejercicio lo hacía yo. Mi i...
Comentarios
Publicar un comentario
Confesó