sábado, 30 de julio de 2011

Nuevas experiencias

Despreocupadamente el tirante del sujetador se deslizó por su hombro derecho, debajo de la camiseta. Ella, se bajó la cremallera de su minifalda a cuadros y comenzó a descenderla por sus largas piernas. Ésta acabó aterrizando sobre el puff que aguardaba en el hall de entrada. Según avanzaba hacía la cocina, sus brazos alzados arrancaron la camiseta de su pecho. Delante del frigorífico, en ropa interior y tacones, apaciguó el calor de la calle, con una copa de vino blanco, regalo de la nueva vecina del edificio. Se acercó a la ventana para dejar entrar el frescor de la noche y su mirada se cruzó con la guapa veinteañera. Ambas se sonrieron cordialmente, con la timidez de dos cuerpos desnudos que se ven por primera vez. La copa fue alzada en señal de agradecimiento, pero su imagen desapareció, para instantes después hacer aparición en el umbral de la puerta. Dos extrañas y una botella de vino. La ausencia de palabras fue la invitación. La anfitriona, en ropa interior y tacones; la invitada, en shorts y camiseta. En la segunda copa, sólo les separaba un par de centímetros.
Una mano iba acariciando desde la rodilla hasta la parte alta del muslo, introduciéndola por debajo del short. La otra, se aventuró por debajo de la camiseta, temerosa en su aventura, pero sin encontrar lucha. Debajo le esperaban dos pechos completamente desnudos, tersos, suaves, calientes. Para facilitar las maniobras, su compañera de juegos, se había encargado de deshacerse de la ropa que la adornaba. Shorts sobre la mesa, camiseta en el sillón. Besos desde el ombligo hasta las comisuras de los labios. Caricias entre los muslos. Mordiscos en los pezones. Chupetones en el cuello. Dos cuerpos desnudos, jóvenes, sacudidos por el deseo, moviéndose a ritmo del rock viejo que entra por la ventana. Lengüetazos que hacen hervir de pasión.

viernes, 29 de julio de 2011

Una de juegos

Me pasaron este meme y lo tenía pendiente desde hace varias semanas. Me viene del blog "Secretos de la Condesa Bathory" Las normas son:
- Echa un vistazo a tu alrededor.
- Coge el primer libro que veas.
- Ábrelo por la página 89.
- Localiza la quinta frase.
- Léela.
- Escríbela en el blog.

He cogido "Hush, hush" de Becca Fitzpatrick (literatura juvenil) porque me encanta Patch. Para darle un poco de sentido he seleccionado el párrafo en vez de la frase.
La frase es: Respiré con calma y me dije que aquellas palabras sólo estaban en mi imaginación. La otra posibilidad era que Patch tuviera el poder de conducir pensamientos al interior de mi mente, lo cual era imposible.

Si a alguien le apetece a hacerlo, puede cogerlo.


martes, 19 de julio de 2011

Incidente

      Caía la tarde. Permanecía sentada en aquella pequeña terraza que encontró por casualidad. Su mente, perdida en su última adquisición "Todos los fuegos el fuego". Su garganta se refrescaba con el elixir frío que permanecía dentro de la copa. Se levantó para ir al baño, sin mayor preocupación. A la salida, su mirada cabizbaja, hizo que tropezara, vertiendo sobre su camiseta el líquido que el camarero llevaba sobre la bandeja. Ella, con los ojos cerrados, se excusó ante él por su torpeza y le preguntó qué inundaba ahora su camiseta. A lo que él, sin dejar de apartar la mirada de aquel sujetador gris perla, contestó que sólo se trataba de agua. Ella, respiró profundamente y abrió los ojos pausadamente, como quien descubre el mundo por vez primera, para encontrarse con dos ojos traviesones.
      Inmóviles, frente a frente. Ella, preparada para un concurso "Miss Camiseta Mojada". Él, deseoso de convertirla en su presa. Sin palabras. Sin presentaciones. Sus miradas delataron el deseo de los dos. La puerta se cerró tras ambos. Los botones del pantalón huyeron por el suelo. Él sintió su pecho húmedo y frío. Su espalda golpeaba la alicatada pared. Ella sujetaba su cara para confirmar los besos profundos y sus piernas rodeaban su cintura, mientras él le embestía cada vez con mayor necesidad. Ella sintió rozar el clímax, cuando las penetraciones iban aumentando en intensidad y profundidad, hasta sentir su cuerpo desvanecerse. 
Ahora, dos miradas desnudas frente a frente y dos sonrisas de satisfacción. 
Y, ella no olvida, aquellos ojos traviesones.

jueves, 14 de julio de 2011

Teléfono y algo más

Él: Es difícil dar contigo.
Ella: Parece que no lo suficiente, porque me has encontrado.
Él: Merece la pena buscarte.
Ella: Y ahora que me has encontrado, ¿qué pasa?
Él: Podemos charlar; qué tal tu día, qué estás haciendo, qué llevas puesto, esas cosas.
Ella: ¿¡Qué llevo puesto!?
Él: Por ejemplo.
Ella: ¿Qué tiene eso de relevante para la conversación?
Él: A mí me ayudaría a imaginarte con bastante exactitud.
Ella: ¿Y si voy desnuda?
Él: En ese caso, harías que la temperatura de mi piso superara a la de ambiente.
Ella: ¿A los 45 grados?
Él: Es que mi motor alcanza temperaturas elevadas.
Ella: ¿Qué te cuento la verdad o lo que se le dice a los desconocidos en estos casos?
Él: Arriesgaré por la primera opción.
Ella: Hace diez minutos el calor era tan agobiante que acabé tirando los shorts y la camiseta al suelo. Así que estoy tumbada en el sillón desnuda.
Él: .......
Ella: ¿No dices nada?
Él: ¿Prefieres que guarde las formas o lo que le diría a una desconocida?
Ella: Dime que me harías y así yo podré mi guiar mi mano por mi cuerpo.
Él: Besaría tranquilamente los surcos de tu cuello hasta hacerte estremecer porque creo que eso te gustaría. Lamería tus costillas hasta llegar a tus caderas para conocer cada límite de tu cuerpo. Acariciaría tus pechos cual dos almohadones que me recogen para darme descanso tras un agotador día. Observaría el juguete de tu ombligo hasta llegar a los huesos de tus caderas. ¿Dónde se encuentra tu mano?
Ella: Justo donde la acabas de dejar.
Él: ¿Y tú qué harías?
Ella: ¿Qué llevas puesto? Necesito ese detalle para darle verosimilitud a la historia.
Él: Unas carzonas deportivas.
Ella: ¿Sólo? ¿Tu torso está al descubierto?
Él: Sí, totalmente visible a las miradas ajenas.
Ella: En ese caso, yo empezaría recorriendo tu torso con mi lengua desde tu ombligo. Unos pequeños mordisquitos a tus pezones para hacerte estremecer. Y ese beso, lento, apasionado, que nunca antes nos hemos ofrecido, saldría de nuestros labios. Olvidando que hay un mañana, o un pasado. 
Después, te dejaría completamente desnudo para mí y le daría la bienvenida a tu compañero de batalla. Lengüetazos arriba y abajo. Mis labios recorriendo su cuerpo para acabar dentro de mi boca. Lento. Rápido. Rápido. Lento. Rápido. Rápido. Hasta escuchar tu súplica para parar. Sin embargo, lo introduciría dentro de mi cuerpo para hacerle sentir mi calor interior. Y desde abajo, verías el movimiento de mi cabello al rozar mis pechos en cada embestida de mi cuerpo en una sincronización de orgasmos, el tuyo y el mío.

Se cortó la comunicación.

miércoles, 13 de julio de 2011

Caos

Sintió como la tristeza la inundó. Aquel ritmo, aquella rima, fueron silenciando su voz a medida que avanzaba por las breves palabras allí expuestas. Después, sólo quedó el silencio, como el existente en los últimos meses dentro de su corazón. Una mañana, la última entre los dos, ni un simple "hasta siempre, nena". Sin embargo, ella no consigue comprender el porqué de la tristeza que ahora la inunda y aquí se encuentra lanzando preguntas al infinito con la confianza ciega de que algún día, por lo menos el destino se digne en responderlas.