domingo, 20 de diciembre de 2009

Toques del pasado

Por fin conseguí tener internet en mi casa. EL ordenador era un poco lento y ni siquiera podía plantearme el tener ADSL, sino que más bien, debía conectarme a través del teléfono. Hoy algo impensable. Parece que es algo de antaño.
Internet era la búsqueda de relaciones sociales, de poder conocer gente, de perder la timidez ante los chicos y abrir una puerta a la amistad. Y quien sabe, tal vez, al amor.
Le conocí hace años. No recuerdo exactamente cuando fue. Sólo consigo recordar los sentimientos que me provocó, las conversaciones complejas que mantuvimos. Incluso, la picardía que pusimos en algunas de nuestras conversaciones. Ambos lo provocábamos. Nos unió la confianza, la amistad, la cobardía de llegar más allá; o, tal vez, el sentido común que nos hizo poner los límites ante algo improbable de realizar.
Nuestra distancia era sólo geográfica, nunca fue física. Siempre sentí el respeto, el deseo, la pasión de provocarle, de hacerme indispensable para él. Hubo un tiempo que lo fui. Sin embargo, en él sobresalió el sentido común, la realidad y la incapacidad de llegar más allá. Era necesario poner el límite. Era necesario buscar una suplemente que aunque no hubiera unión moral, sicológica o pasional, si hubiera cercanía real, caricias sentidas, abrazos reales.
Pensé que aquello sería el fin, pero la unión fue mayor. Sin embargo, era necesario ser reales y aceptar la imposibilidad. Fue duro, proceso lento de olvido.
Ahora, años después, el destino nos ha vuelto a unir. Ya no existe la distancia geográfica, ahora ya estoy aquí. Ya puedo abrazarte, besarte, consolarte en los malos momentos de la vida. Disfrutar de tu cuerpo, sentir el roce de tu alma acariciando mi cuerpo. Convertirnos nuevamente en uno sólo.
Nada de aquello existe. Las palabras, los deseos se pueden realizar. Pero, te olvidaste de mí. Me crucé contigo y ya no me reconoces. Vuelvo a ser una desconocida para ti.
Tal vez debería decirte quien soy, tal vez tengas un vago recuerdo sobre mí, o simplemente, ya me hayas olvidado. Ya no seré tu futuro y tampoco estaré en tu presente. Pero yo seguiré pensando en ti, en los momentos de intimidad compartidos, porque no es necesario mirarte a los ojos para descubrir la pasión, la amistad, el cariño.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Debates interiores

Es el momento de echar la vista atrás y de hacer balance, como todos los años por esta época. Nunca me prometo nada a primeros de años, sobre que hacer o dejar de hacer. Más bien soy de la que se promete cosas cuando está próximo el verano, cuando empieza el curso, cuando la báscula me asusta o, lo que es peor aún, cuando descubro que una mujer cuarentona tiene mejor estado físico que yo a mis veinte y nueve años. Pero, siempre me falta esa voz que da la orden a mi cerebro y éste articula las acciones: fuerza de voluntad, lo llaman. Pero desconozco donde se esconde en mí, porque aún no ha aparecido. Toc Toc, ¿Quien es? ¡Tu fuerza de voluntad! Toda una incógnita para mí.
Este nuevo año, como excepción, me voy a prometer (a mí misma, puesto que se trata de mi cuerpo) que a principios de enero me apuntaré al gimnasio. Pero llevo semanas debatiendo qué gym sería el mejor. ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un gimnasio? Cuando salgo de compras, sé lo que me gusta, la utilidad que le puedo dar, pero en un gym qué debo mirar. Llevo semanas con este debate interior que imagino que me provocará una gran úlcera y que además, llegado el momento, buscaré alguna excusa para dejar esta decisión para el siguiente mes.
Debates interiores que marcarán mi vida personal y dejarán martirizado mi trasero por tanto movimiento incontrolado.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Primero la evolución, después la perfección

Como se puede comprobar llevo meses sin mostrar ideas, aunque tampoco me puse a ello. Esperaba encontrar la idea, la inspiración, la perfección, pero acabo de darme cuenta que para llegar a conseguirla, primero hay que aprender y, por consiguiente, evolucionar. Por tanto, seguramente lo que aparezca a partir de ahora no sea bueno, pero será el comienzo de una evolución. Así por lo menos es como ha sido mi evolución en mi trabajo: comencé como becaria para acabar siendo funcionaria interina. No se preocupen, seguiré en la lucha, aunque el camino se muestra largo.
En estos últimos meses, no he dispuesto de demasiado tiempo ni para mí, ni para mi ocio, aunque espero tener un año sabático en lo que a estudios se refiere y buscar en mi interior aquello que uno desea y que nunca tuvo fuerzas de hacer. (La falta de comas me recuerda a mis lecturas de Saramago). Confío en que mis letras no son sean tan caóticas, pero por supuesto no crean que es una comparación, simplemente una anotación.
Como decía Picasso: "la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando" (perdonen si la cita no es textual, no dispongo de buena memoria, para algunas cosas). Por lo que he tomado la decisión de dedicar un tiempo a buscar esa inspiración y seguro que algún día me toca.