-¿Por qué aquí?, le preguntó él, mientras observaba la espalda de ella, con los hombros subidos ligeramente, probablemente como consecuencia de aquel momento. Alternaba entre la emoción y la tensión. La caída del sol acentuaba las curvas de sus caderas, cubiertas por unos jeans. La ligera brisa, fomentada por el río que discurría a sus pies, agitaba un cabello oscuro como el ébano, y ondulado como las olas de un mar que no asomaba en el horizonte. -Siempre deseé venir a este lugar, respondió ella, sin retirar la vista del caliente atardecer que les arropaba. Lentamente, para calmar los nervios de saber que él se encontraba a su espalda, de sentir su respirar agitado, retira sus bailarinas a un lado y procede a sentarse sobre las viejas maderas que forman aquel embarcadero. El frescor del agua que fluye lentamente acaricia su pálida piel aún no bañada por el sol. Unos segundos después, dos pares de pies se encuentran luchando por un espacio que no les pertenece y gotas de mar dul...
Palabras que forman frases. Párrafos que expresan sentimientos.