Una chica morena, de estatura media, se apoyaba en la puerta del conductor. La mirada perdida en el horizonte. Las uñas clavadas en la palma de la mano para recuperar el control sobre su mente. El dolor la trasladaba a la realidad, impedía que su mente divagara por fantasías imposibles de realizar. Ni siquiera se percibió de la presencia de él hasta que sus labios pronunciaron su nombre: Mika??? Ambas miradas se cruzaron; el nerviosismo de ella que estudiaba sus propias palabras, la curiosidad de él porque ella desapareció de su vida al igual que ahora repentinamente la tenía delante de sus ojos. Él esperó pacientemente a que ella articulara las primeras palabras: "Siento haber desaparecido de tu cama", dijo torpemente. Él se apresuró a interrumpirla; no quería falsas excusas, de ella, no. Sin embargo, ella acercó sus dedos hacia los labios de él para hacerlo callar y con la mirada le suplicó una oportunidad, sólo una, la necesita...
Palabras que forman frases. Párrafos que expresan sentimientos.