martes, 6 de mayo de 2014

Atea


Llenaste mis oídos de palabras prometidas.
Cubriste mi mirada de sonidos acaramelados. 
Observaste mi debilidad cual delineante de una arquitectura inventada. 
Buscaste mi cuerpo bajo tu soledad.
Satisficiste tu calor con mis dulces caricias.
Entregaste tu noche como si no existiera otra.

Escuché promesas que yo nunca solicité.
Dibujé mejillas sonrojadas ante letras inesperadas.
Mostré mi sueño desnudo al calor de tu piel.
Cubrí tu soledad creyendo que también era mía.
Unas noches yo fui la protagonista, otras fueron otros.
Ignoré el tiempo entre el vaivén...

Ahora, soy atea de las palabras.
Atea de gestos creados en cada ocasión.
Atea de sonrisas de seducción.
Atea de despertares compartidos.
Atea de la sinceridad sin decorado.
Atea de una realidad inventada entre tú y yo.
Atea de que existas tú...