martes, 4 de diciembre de 2012

Teléfono y algo más (reeditada)

Tú: Es difícil dar contigo.

Yo: Parece que no lo suficiente, porque me has encontrado.

Tú: Merece la pena buscarte.

Yo: Y ahora que me has encontrado, ¿qué pasa?

Tú: Podemos charlar; qué tal tu día, qué estás haciendo, qué llevas puesto, esas cosas.

Yo: ¿¡Qué llevo puesto!?

Tú: Por ejemplo.

Yo: ¿Qué tiene eso de relevante para la conversación?

Tú: A mí me ayudaría a imaginarte con bastante exactitud.

Yo: ¿Y si voy desnuda?

Tú: En ese caso, harías que la temperatura de mi piso superara a la de ambiente.

Yo: ¿A los 45 grados?

Tú: Es que mi motor alcanza temperaturas elevadas.

Yo: ¿Qué te cuento la verdad o lo que se le dice a los desconocidos en estos casos?

Tú: Arriesgaré por la primera opción.

Yo: Hace diez minutos el calor era tan agobiante que acabé tirando los shorts y la camiseta al suelo. Así que estoy tumbada en el sillón desnuda.

Tú: .......

Yo: ¿No dices nada?

Tú: ¿Prefieres que guarde las formas o lo que le diría a una desconocida?

Yo: Dime que me harías y así yo podré guiar mi mano por mi cuerpo.

Tú: Besaría tranquilamente los surcos de tu cuello hasta hacerte estremecer porque creo que eso te gustaría. Lamería tus costillas hasta llegar a tus caderas para conocer cada límite de tu cuerpo. Acariciaría tus pechos cual dos almohadones que me recogen para darme descanso tras un agotador día. Observaría el juguete de tu ombligo hasta llegar a los huesos de tus caderas. ¿Dónde se encuentra tu mano?

Yo: Justo donde la acabas de dejar.


Tú: ¿Y tú qué harías?

Yo: ¿Qué llevas puesto? Necesito ese detalle para darle verosimilitud a la historia.

Tú: Unas calzonas deportivas.

Yo: ¿Sólo? ¿Tu torso está al descubierto?

Tú: Sí, totalmente visible a las miradas ajenas.

Yo: En ese caso, yo empezaría recorriendo tu torso con mi lengua desde tu ombligo. Unos pequeños mordisquitos a tus pezones para hacerte estremecer. Y ese beso, lento, apasionado, que nunca antes nos hemos ofrecido, saldría de nuestros labios. Olvidando que hay un mañana, o un pasado. Después, te dejaría completamente desnudo para mí y le daría la bienvenida a tu compañero de batalla. Lengüetazos arriba y abajo. Mis labios recorriendo su cuerpo para acabar dentro de mi boca. Lento. Rápido. Rápido. Lento. Rápido. Rápido. Hasta escuchar tu súplica para parar. Sin embargo, lo introduciría dentro de mi cuerpo para hacerle sentir mi calor interior. Y desde abajo, verías el movimiento de mi cabello al rozar mis pechos en cada embestida de mi cuerpo en una sincronización de orgasmos, el tuyo y el mío...............




Se cortó la comunicación.

2 comentarios:

Confesó