viernes, 23 de noviembre de 2012

ObsesivaCompulsiva




Se podría decir que su actitud es comparable al chocolate; sabes, que no debes comerlo, pero cuando quieres darte cuenta ha desaparecido media tableta entre tus labios y ya sólo queda una pequeña mota de chocolate en tu rostro. Las marcas del delito que todos tratamos de ocultar. Ella sabe que cuando pierde el control se distancia cada vez más, pero no puede evitarlo, se le escapa de las manos, como cuando tratas de retener el agua y ésta se acaba marchando entre tus dedos. Pone una tirita tras otra y otra más, pero la herida no tiene tiempo de curarse, porque lo que necesita es al aire fresco, no capas de excusas y obviedades. Se siente una pequeña loca en su armario de latón buscándose entre los espejos, pero hace tiempo que dejó de reflejarse en ellos. Ahora, sólo ve un espectro de sí misma; las cuencas vacías penetran hasta el ser que un día fue, que yace escondido en la quinta costilla del ayer. Y se pregunta, ¿dónde está mi realidad? Debilidad, fragilidad, inseguridad, irracionalidad, locura. De esta tarta sólo quedan las migajas y eso que el sabor era rancio y amargo. En estos momentos podemos ver cómo sopla y sopla a velas que nunca existieron. Una loca en su mundo tratando de aprender pero ha provocado que el mar borre las huellas.

2 comentarios:

  1. Habría que racionar el chocolate, probar un poco y aguantar hasta el próximo ataque de autodestrucción ;)

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    1. Totalmente cierto, Nelly, pero.......y lo que cuesta :P

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Confesó